Cartas de lectores

¿Orden o caos?

Sábado 09 de Noviembre de 2019

Hace ya algún tiempo, se viene observando a nivel mundial, y más concretamente regional, una suerte de reclamos populares que estallan sin solución de continuidad en distintas partes del globo, poniendo en jaque tanto al gobierno de turno como a las instituciones establecidas. Lo vimos en Barcelona, en París, en Ecuador, en Bolivia y ahora en Chile. Estos hechos describen un origen y un patrón de conducta común que resulta verdaderamente digno de analizar. Se observa en todos los casos una franja etaria muy joven que la lleva a cabo, con la mirada complaciente de los adultos que ya se encuentran retirados de la barricada. El lugar, es la vía pública. No se gesta en la soledad de un ámbito privado. Se trata siempre de ganar la calle. Coparla. Son multitudinarias. Si bien aparentan resultar espontáneas, las redes sociales, como novedoso y efectivo instrumento convocante, han dejado mal parados a los partidos políticos y sus dirigentes, quienes ante esta aguda crisis de representatividad que experimentan, sólo les queda apoyar y acompañar desde atrás para no quedar desfasados. El cariz de los reclamos, si bien se muestra a todas luces legítimo, resulta ser variopinto, e incluye además soluciones que revisten un neto carácter ideológico, el cual es sistemáticamente negado por los reclamantes, quienes se empecinan en enfocarse en la legitimidad de los mismos. Los reclamos suelen ir acompañados de actos vandálicos, que no cesan a pesar de la intervención de las fuerzas de seguridad y de las nuevas medidas político-económicas implementadas por el gobierno en concordancia con los reclamos efectuados. En todos los casos se advierte una "aparente" transversalidad de los grupos actuantes, lo que imposibilita el diálogo del gobierno con los mismos, ya que no se encuentra frente a un partido político, un sindicato o una organización social determinada. Estas, "a contrario sensu", están organizadas jerárquicamente, para así poder aceitar los canales de diálogo. Finalmente, se puede concluir que si bien la antinomia "capitalismo o marxismo" hace rato que dejó de existir en favor del primer sistema, con la disolución de la Unión Soviética y la caída del muro de Berlín, es evidente que ha nacido una nueva, "Orden o Caos".

Jorge Enrique Yunes

¿Universidad propolicial?

Leo con asombro e indignación en la tapa del diario "La Capital" del 4 de noviembre que la burguesía universitaria pide aumentar el control policial en la zona de "La Siberia". La excusa, con su dosis de galimatías e hipocresía, es la de siempre: los pobres "delinquen". Nada dice la burguesía universitaria de los delitos permanentes perpetrados desde los bancos y las Bolsas de Comercio que han llevado a la fuga de 400.000 millones de dólares al exterior. Su preocupación es el control social y policial de los que nada tienen, y se los excluye y reprime con un discurso reaccionario que avanza día a día sin que nadie abra la boca. La Reforma de 1918 que proponía una sociedad distinta e inclusiva, está muerta. Sólo se piensa en pasar por la facultad, financiada por los pobres con sus impuestos, para salir con patente de corso y continuar reproduciendo este régimen de explotación que es el capitalismo. Por último, vaya mi solidaridad con los pobres que habitan en la zona de Riobamba y Berutti, olvidados y castigados sin piedad por una clase dominante egoísta y voraz.

La vuelta de la alquimia

A pesar de que a la mitad ciudadana aparentemente no le incumbe, porque dicha mitad cada vez va ganando más adeptos, ha vuelto al centro de la escena del poder una bolsa de felinos que cuando se constituye para tal fin como en este caso logra su objetivo. Pero vamos a agregarle una pizca de humor e ironía a estas reflexiones. Veremos en unos días nada más, hacia dónde apunta esta alquimia. Algunos dicen que se han contactado con el "abogado prestidigitador", que por ahora asoma al frente de la ecuación, que la idea es cambiar de monta porque la anterior ya se cansó de prestar tantos billetes verdes, y notan que aquí la estructura no remonta. La cosecha es magra, y cada vez son menos los que la levantan. Por ahora, lo que se dijo hace dos meses, acerca de que volvería la felicidad, ya pasó al olvido. Tal es así que los más viejos, que son los que la tienen más clara porque pasaron por todas las batallas, ya han comenzado a recordar aquella antigua canción llamada "Dónde hay un mango". Les recuerdo que la cantaba Tita Merello, y que la habían compuesto Ivo Pelay y Francisco Canaro.

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