Lunes 06 de Enero de 2020
Hace algunos años atrás, esta frase que le escuchamos decir al histriónico Tato Bores nos llamó mucho la atención y se quedó grabada en nuestra cabeza para siempre. Porque refleja el "no compromiso" de aquellos que no quieren pasar por irreverentes o disconformes con lo que los rodea pero a la vez quieren que otros les solucionen aquellas cosas que les molestan o que les causan incomodidad o hasta perjuicio. Y la verdad es que los primeros responsables y hacedores de nuestro futuro somos nosotros mismos. Es cierto que es más "cómodo" culpar a la sociedad, al entorno, al gobierno de turno o la propia familia por lo que nos pasa, pero en esa culpa estamos inmersos de cabeza cada uno de nosotros en nuestras propias conductas, actitudes, procederes y decisiones. A veces hace falta levantar la cabeza del nido y asomarse tratando de entender lo que nos rodea, haciendo una abstracción de lo que sentimos íntimamente, para poder comprender lo que pasa y lo que nos pasa. Y cuando alcanzamos esa imagen nueva, está en nosotros actuar en consecuencia. Este proceso es el que hemos hecho los vecinos de Pichincha cuando, finalmente, decidimos tomar el "toro por las astas" y arremeter contra todo aquello que nos modificaba la vida de manera grosera, angustiante, irresponsable y dañina. Somos un grupo en crecimiento, abierto a contener a todo aquel que se identifique con nosotros y que padezca nuestros mismos problemas. Pero no somos un "organismo municipal" ni una "sociedad de beneficencia". Necesitamos que cada uno se comprometa, asuma su responsabilidad y tome cartas en el asunto. No somos los padres de nadie, en todo caso, nos "hermana" cierta problemática. No nos demanden que hagamos o digamos lo que cada uno no está dispuesto a demandar o decir. O mejor aún, hagamos valer nuestro status de "ciudadanos" ante quienes ejercen el poder que les delegamos. "No se queje, si no se queja". Nosotros nos quejamos. ¿Y ustedes? ¿Qué es lo que están esperando?
Vecinos de Pichincha
Nuevos billetes; no se olviden de él
El Banco Central ha hecho trascender que analiza emitir billetes de mayor denominación (de 2.000 o 5.000 pesos) a la vez que ratificó que reemplazará los actuales animales por figuras prominentes de la historia (de las ciencias, de la política y/o de las artes). Desde mi lugar como lector en los espacios de Cartas de Lectores quisiera hacer llegar a las autoridades, para cuando debatan sobre "quién debe estar en esos billetes" que no olviden considerar al eminente cardiólogo doctor René Favaloro. Sería una manera de hacer justicia post mortem para con quien dedicó su vida a la ciencia, a ayudar al prójimo y dio todo por su amada Argentina. Sólo a los próceres se los recuerda por las ofrendas desinteresadas que hicieron a la patria, y a él deberíamos considerarlo entre ellos.
Juan José de Guzmán
Cuidemos la democracia
Me parece que sería conveniente reflotar lo que quiere decir la palabra democracia, que no seria otra cosa que el gobierno elegido por su pueblo. Lo principal sería y es, que se comprenda que mis derechos terminan cuando empiezan tus derechos. ¿Por qué me expreso de esta manera? Es muy sencillo; veo en mi República con desazón que la prepotencia y extorsión es cosa de todos los días, ya sea de grupos que se adueñen de una calle, una ruta o quienes cierran autopistas. Me parece que de esa manera el equilibrio democrático es alterado para los ciudadanos que trabajan y pagan sus impuestos. Estos famosos mal llamados piquetes hacen que se nos parezca más que a una República, a una triste anarquía. Todos ellos piden y exigen que sus reclamos sean tenidos en cuenta pero lamentablemente lo único que se consigue es alterar a la población. Lamentablemente ellos con su actitud anárquica me hacen acordar años tristemente ya vividos. Por otra parte, nuestra Constitución nacional no avala ninguno de estos piquetes. Lo sucedido en nuestro país en los últimos años, ¿acaso cambió algo? Tal vez, en mi humilde opinión e ilusión de ciudadano democrático deberíamos con esta democracia que supimos conseguir, trabajar más y tratar de mejorar nuestras vidas en vez de vivir algunos eternamente resentidos. ¿No les parece?
Armando Torres Arrabal