No sabemos perder
Acaba de terminar la final del Mundial de Clubes. Perdimos. Y no hablo del resultado del partido. Perdimos en educación, en respeto, en ética. Perdimos la posibilidad de dar un ejemplo a los chicos...

Martes 18 de Diciembre de 2007

Acaba de terminar la final del Mundial de Clubes. Perdimos. Y no hablo del resultado del partido. Perdimos en educación, en respeto, en ética. Perdimos la posibilidad de dar un ejemplo a los chicos y adolescentes sobre cómo vivir el deporte y, en definitiva, sobre cómo encarar la vida. Muchos de los jugadores de Boca, entre ellos su capitán, se quitaron la medalla de subcampeones inmediatamente después de recibirla. Como si ser segundos fuese una deshonra. Una muestra de ese exitismo que tanto mal nos hace. No sabemos perder. No reconocemos el mérito de una ubicación que es muy meritoria, a pesar de no ser la esperada. Palacio recibió adustamente su medalla de bronce. Es comprensible que no estuviera del todo feliz pero ese premio justificaba una sonrisa, en honor a su propio merecimiento y para transmitir algo de alegría a los hinchas. El relator argentino dijo que –aunque no pudiéramos verlo en pantalla– los jugadores del Milan aplaudían mientras el equipo de Boca recibía su condecoración. En cambio los jugadores de Boca no se quedaron en la cancha para aplaudir a los nuevos campeones. Estas actitudes son la verdadera derrota, no el 2-4. Perdimos, nuevamente, la posibilidad de encarar el deporte con ética y de que esa ética, ese don de gentes, se irradie a todas las áreas de la vida. Los entrenadores de las juveniles –y aun de las infantiles– tienen la responsabilidad de educar para modificar estas actitudes. Será su mejor victoria.

Patricia Pandullo Gutiérrez,

DNI 14.873.759