No podemos equivocarnos
Las estiradas damas de Recoleta y Barrio Norte que anteanoche salieron a hacer sonar sus flaneras no distinguen una vaca de un sofá cama de cuero, pero en esta puja entre un gobierno que se lleva bien con los "negros" y los chacareros blancos dueños de la tierra, saben perfectamente de qué lado deben estar.

Jueves 27 de Marzo de 2008

Las estiradas damas de Recoleta y Barrio Norte que anteanoche salieron a hacer sonar sus flaneras no distinguen una vaca de un sofá cama de cuero, pero en esta puja entre un gobierno que se lleva bien con los "negros" y los chacareros blancos dueños de la tierra, saben perfectamente de qué lado deben estar. Lo sienten en lo más profundo de su ser, les fluye en los genes, lo entienden por su pertenencia de clase, al igual que los grandes medios de comunicación que en su cobertura del conflicto, como siempre frívola y parcial, no dejaron de repetir los argumentos de la golpista Sociedad Rural. Fue lastimoso ver a periodistas otrora progresistas e independientes comerse y sostener con sus comentarios el "furcio" ideológico de nombrar a la clase media alta oposicionista, movilizada en las calles como "la gente", en contraposición directa a "los piqueteros", negros, pobres y oficialistas. Nada dicen estos periodistas sobre la calaña histórica de estos "abnegados labradores de la tierra", nada dicen de este sector, sistemático rogador de subsidios estatales en épocas de malaria y fanático negador del Estado y la distribución a la hora de la abundancia. Nada dicen de que hoy, un pequeño productor de 100 has. de la pampa húmeda, percibe por alquilar su tierra y trabajar cero horas al día, una renta de $ 15.000 mensuales, cifra que para obtenerla un obrero necesita trabajar 1.760 horas. Nada dicen que ese trabajador además paga el 21 % de impuesto por cada comestible, prenda o artículo que consume, mientras que los grandes productores descargan el IVA, incluyendo como gasto operativo de su actividad, hasta el cuatriciclo que le compraron al nene para divertirse en las dunas de Punta del Este. Nada dicen de que hace unos años atrás cuándo muchos de ellos tenían la ejecución hipotecaria pendiendo sobre sus cabezas fueron beneficiados por la pesificación de sus deudas y en pocos años pasaron del quebranto a las 4x4 fastuosas gracias a los precios internacionales y a que este gobierno al que hoy desean tumbar les mantuvo el dólar alto, nada dicen del cereal que le venden en negro a las mafias sojeras, nada dicen de que pagan impuesto inmobiliario por un avalúo fiscal de $ 800 la hectárea cuando el valor de mercado de una hectárea en la pampa húmeda es de 20 mil dólares. Y podría seguir enumerando. No nos equivoquemos, tal vez los pequeños chacareros agrupados en la Federación Agraria estarían dispuestos a dialogar; pero los otros no son creíbles a la hora de esgrimir argumentos. La historia los condena, ellos tienen grabado a fuego en sus doradas pieles que la tierra no es un bien social sino propiedad privada y que se las legó Dios para el uso y abuso en su propio beneficio. Están convencidos; de ellos siempre fue y será la Argentina. Y punto.

Hugo Vázquez (Venado Tuerto)