Domingo 10 de Agosto de 2008
En la edición del 31 de julio La Capital pregunta por qué son cada vez más los niños pequeños que sólo se tranquilizan delante del televisor. Los chicos, por la actividad de los padres, andan como paquetitos de un lado para otro. Los mayores están siempre ocupados o muy cansados para atenderlos y dejan pasar los días, los meses y los años de juego con esos seres chiquitos que en verdad son por lejos lo más importante en la vida. Ellos sólo quieren jugar, pero como molestan, la televisión es una manera de tenerlos sedados por mucho tiempo. Las madres están nerviosas y más que ocupadas repartiéndose entre el trabajo y la casa, los padres llegan tarde y cansados por la mala onda de la gente. Y los chicos, bien gracias. Miran los dibujitos. Las criaturas saben más de la vida del dragón Dibo o de Barney que de sus padres, que viven a mil para poder mantenerse. Y el costo de la vida ingrata que llevan no les permite disfrutar de los locos bajitos.
Daniel Ciúffoli,
daniciu@hotmail.com