Ni soberbios, ni egoístas
Raúl Moya, en su carta de lectores del 19 de agosto, acusa de soberbia a los docentes que decidimos parar y funda su discurso en una serie de puntos que revelan su ignorancia absoluta del tema y total falta de sentido común.

Miércoles 20 de Agosto de 2008

Raúl Moya, en su carta de lectores del 19 de agosto, acusa de soberbia a los docentes que decidimos parar y funda su discurso en una serie de puntos que revelan su ignorancia absoluta del tema y total falta de sentido común. En primera instancia expresa que pensamos sólo en nosotros y no en los alumnos, a lo que respondo que son los padres y el Estado los que deben asumir esa tarea y que el docente es un trabajador como cualquier otro que cuando no percibe una justa remuneración por su trabajo, hace uso del derecho a huelga. Por otro lado, Moya manifiesta que como estrategia, deberíamos pensar en algo que afecte la imagen del gobierno y el cometido de un paro no es ese, sino lograr un salario que sea digno y suficiente. La lucha por la dignidad del trabajo remunerado es tan noble como cualquier otra que se haya librado y bien sirve de lección a todos: a los alumnos que deben aprender y a los adultos como Moya que todavía no lo han aprendido. Además, en la nota se nos exhorta a pensar en los demás, cosa que no dejamos de hacer nunca porque en la labor docente realizamos muchas veces tanto asistencialismo obligados por las circunstancias, como la instrucción académica para la que se nos emplea, dadas las condiciones en que solemos recibir a los alumnos y por lo que nadie nos paga. No creo que ningún docente haya mandado de vuelta a un alumno a su casa porque no le enseñaron a saludar, a comportarse con educación, a higienizarse, a tratar con respeto; bien, señor Moya, todo eso lo hacemos incontables veces y por el mismo sueldo. Para finalizar, este hombre dice que generamos violencia con nuestra intransigencia, cuando él mismo con sus palabras no hace más que culparnos de soberbios, egoístas y violentos e incitarnos a "pensar en algo que afecte la imagen del gobierno", todo lo cual es de verdad violento, injusto y una absoluta demostración de ignorancia. El tan mentado derecho a la educación no depende de los docentes, sino de los que deben garantizarla en el marco constitucional, donde también deben estar garantizados los salarios justos y dignos para todos los trabajadores y, entre tantos, también el de los docentes.

Carlos Italiano, latinia@fibertel.com.ar