Cartas de lectores

Museo Estévez, alegría y urgencia

Quisiéramos a través de la presente expresar el beneplácito respecto a la noticia publicada por La Capital que refiere al retorno de "La asunción de Santa Catalina", obra de Bartolomé Murillo, al Museo Estévez.

Martes 03 de Diciembre de 2019

Quisiéramos a través de la presente expresar el beneplácito respecto a la noticia publicada por La Capital que refiere al retorno de "La asunción de Santa Catalina", obra de Bartolomé Murillo, al Museo Estévez. Deseamos también destacar con claridad los méritos al respecto, que son de la directora, Analía García, y de Interpol. Asimismo, reconocer el trabajo serio y profesional de las restauradoras en el Museo Castagnino, del cual fuimos testigos. Respecto a los funcionarios del Ejecutivo municipal, recordarles una vez más la imperiosa urgencia de asignar los fondos necesarios para que la reapertura del Museo por calle Santa Fe sea posible. Ya son demasiados los meses en que el Museo funciona a media máquina, o menos aún. Las obras en pisos, instalación eléctrica y desagües significan un monto irrisorio para lo que son las finanzas de una ciudad como Rosario. La nueva administración debe demostrar responsabilidad y acción inmediata a fin de preservar un patrimonio de todos los rosarinos que, por otra parte, hace a la misma esencia de nuestro casco histórico, su valor cultural y turístico. Sería una justa manera de honrar aquel inmenso acto de filantropía y amor por Rosario de doña Firma Mayor de Estévez al donar en memoria de su marido Odilo en 1968 inmuebles y obras de arte que a valor de hoy sumarían decenas de millones de dólares. La apertura del ingreso principal y la de todas las salas hoy cerradas se constituye por tanto en un acto justo e indispensable para que todos puedan, como deseaba la donante, apreciar y disfrutar las colecciones a pleno. Estamos convencidos de que quien conoce la historia la valora, quien valora respeta, se siente orgulloso y de esa manera se construye identidad, cerrando un círculo virtuoso. Excelente noticia entonces que debe ser sólo el prólogo de un nuevo capítulo para bien del Museo y de todos los rosarinos.

Miguel Culaciati, Alfonso Diez de Tejada, Soledad Diez de Tejada

Cofundadores Asociación Amigos del Museo Estévez

Una madre agradecida

Por medio de la presente quiero hacer llegar mi eterno agradecimiento a la administración del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, al personal médico y al grupo de enfermeras, en especial de terapia intensiva y sala 1. En nombre mío y de mi hijo Esteban, de siete meses, quien hace unas semanas atrás fue intervenido quirúrgicamente del corazón por la enfermedad tetralogía de Fallot. Desde que llegamos desde Concepción del Uruguay de urgencia fuimos recibidos extraordinariamente bien; la atención y contención es excelente. Luego de 30 días, aquí volvemos, eternamente agradecidos a reunirnos con nuestros familiares y amigos. Gracias a todos, nos llevamos un corazón lleno de personas maravillosas. Atentamente, una madre agradecida.

Noemí Pereyra (mamá de Esteban Martínez)

Identidad nacional

El mástil inaugurado el año pasado en Estanislao López y avenida Francia (rotonda del barquito) de 40 metros de altura con una bandera de la República Argentina de 14 por 9 metros, hace varios meses que está solo, sin su bandera, igual que los otros cinco mástiles (más chicos) que están contra la barranca del río donde se alzaban las banderas de los hermanos países limítrofes, que también están "disponibles". Entre las potenciales características definitorias de identidad nacional (concepto de Nación, patriotismo, diferenciarse de lo ajeno), está la referencia de los símbolos patrios que lo componen, como sabemos, la Bandera, el Escudo y el Himno Nacional. En casi todos los países del mundo, en sus ciudades y pueblos están enarboladas con orgullo propio, sus banderas, a veces pequeñas, o grandes o gigantes. Pero siempre están y nos hacen saber cuando transitamos esos territorios qué país estamos pisando. Espero que la Municipalidad de Rosario discrimine una "partida" para colocar nuevamente nuestra bandera nacional y, por respeto, las banderas en los otros mástiles para arraigar o consolidar, aunque sea primitivamente, nuestra identidad nacional (estemos posicionados, no obstante, en cualquier lado de esta representación ambigua que se enuncia como "la grieta").

Dardo Paolucci

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