Viernes 17 de Octubre de 2008
A lo largo de mis 44 años he procurado defender la verdad, la amistad, el compromiso y la fe en Dios. Hoy la vida me da una cachetada, pero sigo defendiendo estos valores que las personas que dicen amarnos van olvidando y pisoteando. ¿Qué le enseño a mis hijos, entonces? ¿A quién recurrimos ante tanto dolor? Me aferro a la fe en nuestro Señor y me fortalezco en la oración, para mostrarle a mis pollitos y amigos que la vida es para pelearla, desde el amor y el perdón, para correrse cuando nos lastiman y para apoyar al que han lastimado. En un mundo donde dejó de existir el "te doy mi palabra", aún encuentro gente de mirada limpia, de abrazo sincero y palabra justa. Por eso pido que nos permitamos demostrar que aún existimos los extraterrestres que no pisan cabezas, que aman la vida y desea ayudar a quien lo necesite. Valemos por lo que somos, no por lo que tenemos. Gracias a todas las personas que, aun sufriendo, me acompañan en estos momentos. Paz, fuerza y fe.
Laura G. Ochoa, DNI 16760258