Martes 26 de Febrero de 2008
A raíz de la nota publicada el pasado 24 de febrero, en la sección Policiales, quiero expresar mi indignación por la desigualdad con la somos tratados los familiares de víctimas fallecidas en delitos cometidos por menores. Considero que es un tema que se resuelve de forma irregular y conforme a las estadísticas, muy repetido en los últimos años. Como hermana de Franco, quien con 20 años fue asesinado por un menor en los meses previos a cumplir su mayoría de edad, siento la necesidad de pedir que se termine con esta impunidad. Los menores que delinquen, pese a la clase social a la que correspondan, deben ser juzgados de igual manera, y creo que tienen el deber de cumplir con alguna pena. Lo cierto es que estas personas arrebataron a otros el derecho más humano e importante que es el derecho a la vida. Me dirijo a la psicóloga Marisa Germain, quien en la nota citada nos propone reflexionar sobre este tema. Ahora bien, quisiera preguntarle: una persona que en un momento de su vida se atrevió a matar a un prójimo, pero que luego de ser evaluada su contención familiar, educación y demás, se considera que puede "resociabilizarse", ¿deja de ser culpable por el delito que cometió? ¿Quién nos garantiza, entonces, que esa persona en otro momento distinto no vuelva a perder el control de sus acciones? ¿Hasta cuándo los que perdemos somos los que nos comportamos con total respeto por las libertades y la vida de los demás? ¿Que diferencia lo moral de lo inmoral? La sociedad traduce estas heridas como impunidades, porque se encuentra sometida a este sistema parcial de igualdades y hasta tanto no sean revisadas las leyes que nos hacen ciudadanos de buena fe, no va a ser posible ponerle el punto final a este gran problema de inseguridad en estos tiempos.
Eliana Raquel Egidi, DNI 29.901.964