Cartas de lectores

Mi pequeño fusilero

Domingo 07 de Abril de 2019

Así lo llamaba mi abuela en las cartas. Mi viejo hizo el servicio militar a los 18 años como se hacía en aquella época, lejos de mis abuelos. Un domingo de Pascuas un oficial le comunicó que necesitaban seis conscriptos para ir a Malvinas, por supuesto mi viejo aceptó e inmediatamente le escribió a su mamá para contarle la novedad. A los pocos días desde Comodoro Rivadavia partieron en avión hacia Malvinas. Tras un viaje de una hora aproximadamente llegaron a las islas y una camioneta los llevó a Puerto Argentino. Sin tiempo para acostumbrarse a este nuevo destino, a la medianoche lo designaron para la guardia con la categórica consigna de disparar a quien viera caminando, fue una noche de puro sufrimiento. Al día siguiente, obedeciendo nuevas órdenes, partieron hacia el Monte Tumbledown con cierta tranquilidad pensando que así se librarían de esas terribles guardias, sin tomar conciencia de que lo que les esperaba era aún mucho peor. Apenas llegaron comenzaron a cavar "pozos de zorro" esperando la llegada de los ingleses. Uno de esos pozos fue el lugar que lo contuvo a él y a su compañero Víctor desde el 1º de mayo, fecha en la que comenzó el bombardeo. Cada segundo de esos días lo pasó mojado, con hambre, con miedo, con la sensación de estar viviendo algo impensado y horrible: bombas que explotaban e iluminaban la noche haciendo tremendos agujeros en el suelo, constante alerta roja y bombardeos por 45 días, con bombas cayendo a metros de ellos. Los dos chicos de tan solo 18 años se abrazaban y se entregaban a la vida seguramente rogando que todo se terminara de una vez. El 14 de junio de 1982 se produjo la rendición de las fuerzas argentinas. Mi papá recuerda la noche anterior como el peor bombardeo de los que se produjeron durante los dos meses. Reunidos en un galpón, sus superiores les dijeron que habían cumplido con la patria, que estaban muy orgullosos de ellos y que Malvinas se iba a recuperar en el futuro. A los combatientes los invadía un sinfín de sentimientos, como la desi-lusión de no haber conseguido recuperar aquel pedazo de territorio usurpado. Destrozado física y mentalmente, llegó a no querer volver para no preocupar a mis abuelos ya que pesaba sólo 45 kilos. Mucho tiempo le costó a mi papá abrirse y empezar a compartir lo que vivió en la guerra. Muchas cosas contó, como por ejemplo que una vez para calmar la sed llegó a tomar nafta de avión que estaba junto a un charco de agua, que supo de compañeros que terminaron estaqueados porque a raíz del hambre tenían que robar la comida que les sobraba a sus superiores, y seguramente muchísimas otras se guardó. El buque "Almirante Irizar" lo trajo nuevamente al continente, y después de unos días por fin pudo reencontrarse con los brazos cálidos y protectores de mis abuelos que lo esperaban en la estación de trenes. Papi, sé que estás bien, con tus altos y bajos, sé que hace 37 años parte de tu corazón quedó en Malvinas, pero acá estamos nosotros. Mami, el Eze y yo para cuidarte, y como te prometí una vez para hacernos viejitos juntos. Estamos orgullosos de vos, te amamos. Quiero que esta historia no muera y siga viva para que sirva como homenaje a vos (mi héroe), a los 649 combatientes que quedaron en Malvinas, a los 500 que no pudieron ganar la batalla que comenzó con el regreso y a los que, al igual que vos, sobrevivieron al horror y sueñan con volver a las islas sin pasaporte, para ver flamear la celeste y blanca. Sin guerras, sin balas y sin muertos para llorar.

Yamila Zingoni (Arroyo Seco)


¿Qué pretende Baradel?
El defensor de la cultura y la educación de los niños sigue extorsionando a la gobernadora María Eugenia Vidal. Nada lo conforma, no le importan nada los alumnos, los tiene de rehenes de sus caprichos. Hace política con ellos jugando para la oposición. Las autoridades deberían sentarse a discutir cerrando los acuerdos con la segunda línea de dirigentes, como condición pedirles que no esté presente este señor. Para él es evidente que es una confrontación personal que le genera poder de fuego político. Preguntas: ¿los maestros no tienen conciencia del daño que les hacen a los educandos? ¿No tienen hijos? ¿No tienen conciencia del problema que aportan? ¿Adónde quieren llegar? Reflexionen señores, no es una conquista, es una extorsión.
DNI 8.634.022

Cuando un amigo se va
El jueves pasado al entrar en los diarios on line me topé con la noticia de la muerte de Alberto Cortés. Y me puse a llorar. Nadie que haya transitado el camino, en los siglos XX y XXI puede decir que ha sido inmune al "brote de lágrimas" o a esa sensación de opresión en el pecho, que los sentimientos muy profundos generan en el cuerpo al escuchar (concentrado) a Cortés. Es el exponente más acabado de la "anti-grieta". Sus canciones estuvieron impregnadas, siempre, de romanticismo, piedad, amor, deseos de vivir. Hoy sí, podemos sentir que despedimos a un amigo del alma.
Juan José de Guzmán

Una oposición servil e hipócrita (II)
Apelar a una jerarquía intelectual o moral del pasado lejano para refrendar un juicio personal es un recurso remanido, cuya eficacia redunda en un vago culturanismo. Y de paso puede resultar una extrapolación de resultados inesperados, como es esto de meterlo a Sofocles (25 siglos después) en la campaña electoral argentina de 2019, según lo propone el señor Jorge Rubnicius en su carta titulada "Una oposición servil e hipócrita" del viernes 22 de marzo pasado. Porque puede desprenderse de ese aserto que el trágico griego condena el oportunismo de los que no apoyaban a CFK y ahora si, pero que lo aprueba en el oficialismo macrista (por ejemplo Lilita o Patricia, que en ese aspecto han trajinado de lo lindo). Serían severísimos los juicios del dramaturgo con los funcionarios de la anterior administración por ser conniventes con la corrupción que se registraba en ese período pero que absuelven al presidente y familia, y amigos, dado que ellos sí estan habilitados para estafar al Estado (70 mil millones al Correo y echar al funcionario que se opuso a la condonación de la deuda, procurador Balbín) o poseer cuentas en paraísos fiscales, o modificar la ley vía decreto para que su hermano pueda blanquear u$s 3.500.000, o nombrar a un gerente de Shell que al frente de YPF sigue favoreciendo, en perjuicio de ésta, los intereses de la petrolera extranjera. Para esta pretendida ética sofocleana es latrocinio subsidiar algún servicio público en beneficio de los usuarios y es lícito concesionarlos a amigos y socios para que lo exploten y establezcan tarifas elevadísimas a su arbitrio, y poder incrementar en un 3.200%, 2.500% 1.800% como es el caso del gas, electricidad y agua. Y algo más, hay un riesgo en ciernes: ¿quién tendría que afrontar las inexorables demandas por defraudación al Estado nacional y hambrear al pueblo argentino, Sofocles o Macri?
Daniel Angel Báez
DNI 7.883.934

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