Jueves 18 de Noviembre de 2021
El 11 de noviembre pasado hizo un año que fui bendecida de llegar a manos del doctor Roberto Navarini, él me salvó la vida junto a todo su equipo médico, la doctora Florencia Cammer. En el Sanatorio Parque me sacaron un tumor de 30 centímetros. Mi obra social, como siempre, dio vueltas para no hacerse cargo y el doctor me dijo “quédate tranquila, vamos a hacer lo imposible. Yo te opero igual”. Adelantó la fecha del quirófano para que mi operación fuera lo antes posible ya que lo que tenía era una bomba de tiempo, la operación salió exitosa. Despúes de la operación comencé un tratamiento en el primer piso con el doctor Gabriel Garbaos, un genio, las veces que los llamé a ambos por miedo o por inquietudes siempre estuvieron ahí. La calidad humana de ambos fue extraordinaria. Mi tratamiento fue duro pero siempre con fe en Dios, en la Virgen y en todos los ángeles que me sostuvieron, y los que están entre nosotros y no nos damos cuenta, como Melisa que esos seis meses en cada internación estuvo a mi lado y me contuvo, y no me soltó la mano. Gracias a ella, en plena pandemia, era lo único que tenía a mi lado porque no podía ingresar un familiar y estar conmigo ese tiempo, una dulzura de persona. Gracias a todas las enfermeras, a Braian, un maestro, gracias a mi marido, mis hijas, mi vieja querida, mi familia entera. Mucha gente no sabe lo que viví, no estaba preparada para contarlo y les pido perdón, no fue nada fácil. Hoy se enteran por esta carta, pero sepan que hay un Dios y que con fe nada es imposible. La vida hay que vivirla a pleno y después de la tormenta, siempre sale el sol. Gracias a todos y nunca bajen los brazos.
Carina A. Petrone