Cartas de lectores

Mi Bici Tu Bici, un fracaso

Recuerdo perfectamente el día en que instalaron una de las primeras estaciones de bicicletas públicas en la puerta de mi casa, allá por fines de 2015.

Miércoles 18 de Abril de 2018

Recuerdo perfectamente el día en que instalaron una de las primeras estaciones de bicicletas públicas en la puerta de mi casa, allá por fines de 2015. Me dije: "¡Qué tremenda solución! Comienzo a hacer más ejercicio y ahorro dinero". Ni bien se abrió la inscripción fui una de las primeras en anotarme, totalmente entusiasmada por la idea. La usaba permanentemente, de tres a seis veces por día, en todas mis actividades y realmente funcionaban de maravilla. Con el tiempo comenzaron a agregarse más estaciones, lo cual es fantástico para todos, pero no aumentaron la calidad ni la frecuencia del mantenimiento. Pasó progresivamente de ser una solución a ser un verdadero problema. Bicicletas sin asiento, algunas sin pedal, con la cadena salida, y la ganadora en el ranking es la del neumático pinchado (dato de color: en la estación que tomo para volver del trabajo a mi casa hay una bicicleta con la rueda pinchada desde hace tres meses). Esto no sólo representa un problema de mantenimiento sino de frecuencia en redistribución: lo más común hoy en día es que vayas a la estación y no haya bicicletas, o no ande el sistema durante días y por ende no puedas sacar, o si vas a estacionar tengas que ir de estación en estación hasta encontrar un lugar. De mi parte, cada vez que me encuentro con un problema llamo al 147, que te ofrecen para atención de reclamos, pero después de varios minutos en espera (hasta 20 en ocasiones) te toman un reclamo, y te mandan un mail al día siguiente diciéndote que se solucionó (¿y de qué me sirve que redistribuyan bicicletas 12 horas después de necesitarla?). Además de eso, la desinformación y la mala organización hace que una estación como la de la puerta de mi trabajo que tiene una altísima demanda entre las 17 y las 18 siempre esté vacía, y me da que pensar que si lo sabemos nosotros que ocasionalmente lo usamos, cuánto más lo sabrán quienes trabajan en eso. Pero no, al encontrármelos me dicen que ellos no están informados de la falta de bicicletas en tal o cual estación. Lo más frustrante es que pagué el pase anual y tengo que terminar gastando en un colectivo ante la falta de bicicletas cada vez que la necesito. Hoy en día es casi imposible planificar tu viaje en bicicleta pública, como solíamos hacerlo allá en el 2015, ya que casi nunca hay bicicletas y, si hay, es casi improbable que estén en condiciones de ser conducidas por lo que mencioné anteriormente. Conclusión, estamos ante la presencia de un deterioro. De otra de esas jugadas políticas de "miren cuántas estaciones, cuántos usuarios, cuán amigables con el medio ambiente", pero insostenible en el tiempo y ninguna solución para los usuarios. Lamentable.
Rocío F. Barra


Una "Tigresa" mal perdedora
En esta sociedad compleja como la argentina, me parece que aquellos que son ídolos del deporte tendrían que ser el ejemplo de las futuras generaciones y sobre todo de aquellos que provienen de sectores humildes. Digo esto por la soberbia de la señora Marcela " Tigresa" Acuña, que el viernes pasado fue destronada de su opaco reinado por una humilde boxeadora no mediática como Daniela Bermúdez. Fue totalmente errático y antideportivo no saludarla en cámara tras conocerse el fallo unánime. Una gran diferencia entre la antigua monarca siempre cobijada por un sector político cuasi totalitarista y la bella y vigente campeona por su constancia, sacrificio y familia.
Julio Bertorini
DNI 14.143.121
Mitre y Santa Fe, zona liberada a la delincuencia
Mitre y Santa Fe. Trece horas del jueves pasado. Cruzo calle Santa Fe e intento entrar al banco. Al empujar la puerta, una mano femenina se me anticipa. Otra mano femenina me abre el bolsillo de la campera. Como me percato de la maniobra disimula poniéndose en la cola del cajero automático. Me pongo detrás y la hostigo con mi presencia. Simula una operación en el cajero y al verse totalmente descubierta sale del banco. Se junta con otra de su equipo y vocifera "dónde están estos turros que nos acompañan así le ponen un par de manos a este viejo de mierda". La increpo y me insulta de pies cabeza. ¿Policías? ¿Custodios? Nada. Zona totalmente liberada. Estuve a segundos de una probable pelea física con sus "guardaespaldas". Los tipos estaban. Los vi. Miles de jubilados cobran sus haberes en los muchos bancos que hay en la zona. Seguramente, las autoridades esperan un muerto o un herido grave para poner patrullas que simularán una alerta, una custodia. Después nuevamente la nada. Como fue casi siempre. Las autoridades entregan a la sociedad civil atada de pies y manos para que la delincuencia opere tranquilamente. ¿Alguna duda? ¿Algún pensamiento en contrario?
Edgardo Juárez
Pedido a la señora intendenta
Señora intendenta, estoy convencido de que usted quiere hacer las cosas bien para la ciudad, pero creo que se olvida de la gente que vive en ella. La gente necesita que le faciliten la vida, que la ciudad sea más amigable. En ese sentido, le cuento algunos hechos que conspiran con esa necesidad. Por ejemplo, el emplazamiento de estaciones de bicicletas sobre la calle, lo que disminuye los lugares para estacionar; ahora se suma la posibilidad de no permitir estacionar en bulevar Oroño. Le sumamos la disminución de la acera en calle Mitre y en Entre Ríos, además de permitir que bares en Pichincha invadan la calle con mesas para sus clientes. Agreguemos la colocación de basureros en lugares de estacionamiento y no en las esquinas donde casi nunca paran los taxis, que debieran hacerlo. Las calles con baches, irregularidades que hacen que vayamos corcoveando con el auto. Tengo una propiedad en un barrio y me obligaron a reparar la vereda (ustedes pagaron mano de obra). Debo decirle que camino todos los días por las veredas del centro y son un desastre, donde he visto caerse a personas mayores. Con tener algún empleado caminando por una calle cualquiera, desde el 100 al 2000, encontrara muchas. Anotando los datos y buscando en Catastro, debería intimar a los propietarios para que las reparen (pensando en el ciudadano). Señora, yo la voté porque creo en su honestidad, pero hoy siento que eso no basta.
Jorge Fiorina
¿A quién puedo reclamarle? (II)
He leído la queja de la señora María en la edición del 16 de abril de 2018 pidiéndole al gobierno provincial que le responda a su pedido de reajuste de su haber de pensión presentado un año y medio a la fecha, manifestando que su esposo fallecido hace cuatro años era retirado de la policía de la provincia, y que quisiera percibirlo antes de morir. Esta expresión me recuerda al Ansés de la época kirchnerista cuando se comentaba que esperaban a que se murieran los jubilados y pensionados para no pagar los juicios. La señora María, según dice, se encuentra con apremios económicos por lo que le recomiendo que contrate un abogado e inicie las acciones legales que estime pertinente en defensa de su derecho. No espere más, es tiempo perdido. Lo digo por experiencia.
Manuel M. Vergés
DNI 6.029435
Con un poco de buena voluntad alcanza
Resulta muy importante y esencial la lucha contra la corrupción en que está empeñado el gobierno, pero también es necesario sanear nuestra economía y abandonar ciertas prácticas populistas que nos acompañan en los últimos 70 años. Recordemos que no hay un solo ejemplo en el mundo de un país que haya avanzado con políticas populistas. No obstante, a mi criterio, la situación actual de nuestro país es preocupante. Vemos que la deuda pública aumenta a un ritmo importante, tanto la externa como la local, a raíz de la cantidad de títulos de deuda emitidos. El déficit fiscal sigue en aumento, al igual que el gasto del sector público. En fin, creo que conviene hablar de estos temas, resaltarlos cuantas veces sea necesario para no chocar una vez más con la pared. Es muy importante la honradez, la buena voluntad y la decencia en los actos de gobierno, pero no son suficientes para una buena gestión. Tendríamos que repasar la historia, repasar los ideales que mostraron y soñaron los hombres que forjaron la famosa "Generación de los ochenta", cuando finalizado el siglo XIX Argentina estaba a la vanguardia de las naciones civilizadas, formando el selecto grupo de los ocho países más importantes, llamada a ser una potencia mundial. ¿ Qué nos pasó? ¿No pudimos, no supimos, no quisimos, o empleamos políticas equivocadas para mantener ese rango? Entre los tantos tumores de la economía en nuestro país están las "empresas estatales", cuyos directivos incurren en derroches de capital, de empleados y gastos innecesarios, y el otro tema a considerar son la cantidad desproporcionada de sindicatos gremiales, muchas veces en una misma actividad, se superponen unos con otros, ejemplo: los docentes, y entre los cuales existe una marcada sospecha de manejo de fondos poco claros, con secretarios gremiales millonarios. No sirve de mucho la poda de funcionarios en distintas áreas, en jardinería o botánica, lo que se poda crece con más fuerza; lo que realmente importa es eliminar funciones que chocan de frente con las consignas de una sociedad libre.
Jorge Bustamante


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