Domingo 07 de Septiembre de 2008
Acaso Daniel Ortega derivó en Gregorio Samsa. El presidente de Nicaragua que está demostrando el aserto popular de que segundas partes nunca fueron buenas no deja de deparar desagradables sorpresas a quienes recuerdan a los heroicos revolucionarios de 1979 que desplazaron del poder al sangriento Anastasio Somoza Debayle. Si bien partió del gobierno bastante maltrecho gracias a los errores cometidos y al acoso permanente del gobierno norteamericano y la CIA, a la par de sus promiscuas relaciones con el castrismo, el retorno de Ortega asociado a corruptos de diversa laya es patético y nefasto. Acusado de incesto, denunciado por agrupaciones de mujeres y hasta admitida la denuncia por el poder judicial, ahora el tiranuelo del caribe avanza en la persecución del poeta Ernesto Cardenal. El Gregorio Samsa, personaje de la novela de Kafka "La metamorfosis", tenía un sórdido y trágico final. Es de esperar que la buena conciencia del pueblo sepa actuar frente a los desmanes de Daniel Ortega, lejos de Sandino y sus ideales de emancipación social y cercana a los personajes como el Tirano Banderas de Valle Inclán y a Porfirio Díaz, aquel mexicano olvidable por su crueldad y despotismo.
Carlos A. Solero
casolero_1@hotmail.com