Covid-19

Messi y la eterna burocracia

Viernes 11 de Junio de 2021

La permanencia en un depósito de equipos de terapia intensiva donados por la Fundación Messi, por la falta de la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), me recuerda a una situación muy similar vivida hace varios años. Siendo profesor titular de la cátedra de oftalmología por concurso de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, escribí a una empresa alemana de instrumental quirúrgico para solicitar, en calidad de donación, material específico de la especialidad para ser utilizado en el servicio de oftalmología del Hospital Provincial del Centenario. La empresa respondió rápidamente a mi solicitud comunicándome que era un placer poder colaborar con el servicio de oftalmología. Allí empezó una odisea sin límite alguno que ni el célebre historiador griego de la antigüedad, Homero, hubiera imaginado escribir. Al ser una donación de instrumental médico tenía que ser una Fundación la solicitante, pero al ingresar por vuelo internacional había que realizar trámites tan engorrosos y costosos en Ezeiza que la empresa desistió de llevarlos a cabo. En la década de los 90 una ambulancia donada por Alemania con todos los adelantos médicos y tecnológicos del momento, estuvo meses a la intemperie, oxidándose bajo la lluvia, aguardando superar las innumerables trabas burocráticas y aduaneras, hasta que la empresa decidió donarla a otro país sudamericano que rápidamente le allanó todos los caminos para recibirla. Hoy, varias décadas después la historia vuelve a repetirse. Si la Fundación perteneciente al mejor jugador del mundo, con todos los medios de que dispone, no puede lograr que su donación prospere, hasta el momento, no es difícil imaginar qué puede suceder con el resto de los comunes mortales al tratar de iniciar una acción similar.

Alejo Vercesi

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