Sábado 26 de Julio de 2008
Bíblicamente, el Arca de Noé fue construida con el objeto de evitar la extinción de animales. El patriarca hebreo trabajó al servicio de las especies sin ningún tipo de especulación personal. Qué distinta se presenta la situación con el espectáculo propuesto para estas vacaciones en el predio de La Rural. Qué mensaje confuso y lamentable se propone ante la mirada inocente de niños y jóvenes. Bajo el término de "exótico" se permite la exposición de cientos de animales, como si esa acepción los protegiera del estrés y la humillación. La ley Sarmiento y la Declaración Universal de los Derechos de los Animales no diferencian lo autóctono de lo extranjero. Hoy en Rosario se violan alegremente leyes nacionales y ordenanzas municipales. Ningún animal puede exhibirse para entretenimiento del hombre. Cuanto menos una pequeña tigresa de colmillos limados y garras cortas que soporta largas horas las incontables fotografías que por solo quince pesos pueden sacarse con ella. Como docente solo puedo sentir dolor e impotencia por la forma en que deformamos a las crías humanas. El hombre no tiene derecho a todo, indiscriminadamente. La falta de respeto por todas las formas de vida se traduce en la falta de valores espirituales. Todo tiene su precio. Esta exposición no es precisamente un Arca. En cualquier parte del planeta, las aves tienen alas por un solo motivo. Que gran pena que se mutilen así las alas del alma de nuestros niños y que la conducta ética sea reemplazada por el lucro económico. Si bien es cierto que el animal nacido en cautiverio no puede liberarse, tampoco debe explotarse su situación considerándola normal. Deben ser tratados con amor y comprensión según su esencia, que no difiere tanto de la nuestra. Si todavía no hemos comprendido eso no hemos comprendido nada.
María Esther Linaro, DNI 6.210.349