Viernes 11 de Julio de 2008
El pasado 4 de julio, fui con dos amigas a bailar al boliche de calle Brown 3126. Soy una persona muy cuidadosa con mis efectos personales, tan es así que llevaba una cartera muy pequeña, la cual revisaba todo el tiempo, para controlar que no faltara nada. Casi sobre el final de la noche, voy al sanitario, donde dos chicas me chocan "sin querer", y a momentos de salir me percato de que me faltan mis dos teléfonos celulares. Por supuesto, no los encontré, por lo cual, además del valor económico, perdí las agendas y los contactos, y sobre todo la información (fotos, música, mensajes guardados) de carácter personal y privado. Pero lo peor de todo esto es que conversando con gente conocida, me entero de que en ese boliche son moneda corriente ese tipo de robos. A una conocida le faltó su celular y a otra la billetera. Si bien es casi imposible controlar en un lugar semejante a todos los asistentes, considero que los dueños y/o encargados de dicho local deberían tomar cartas en el asunto, para que uno de los lugares más frecuentados de la noche rosarina no se convierta en blanco de punguistas y mecheras que empañan una noche de diversión a cualquiera.
Melisa V. Andreatta, DNI 27.569.461, meliandreatta@hotmail.com.