Miércoles 12 de Marzo de 2008
Hondamente preocupado por las consecuencias que podría traer el conflicto entre Colombia y Ecuador, me planté a ver completa la reunión del Grupo de Río, y luego de ver cómo los presidentes de varios países se insultaban, me alegró cuando se terminó el riesgo bélico al cual nos habían llevado estos "preclaros" gobernantes. En varios medios se mencionó una solución típicamente latinoamericana por lo desprolijo, pero a mí me quedó una sensación mucho peor: cuando, por propuesta del presidente del grupo, se saludaban los que momentos antes se habían tratado de mafiosos, criminales, delincuentes, mentirosos, etcétera. Me vino la imagen de la película "El Padrino", donde en una reunión los capos en conflicto sellan con un abrazo sus rencores personales, con el beneplácito del resto de los capos. Válgame Dios que alguien piense que estoy comparando a algún político con estos capos mafiosos, pero fue triste ver cómo al mejor estilo presentado en esa película, resolvieron sus cuestiones personales, olvidándose que detrás de ellos hay pueblos que cada vez descreen más de sus dirigentes, justamente por hechos como éstos, en los que en lugar de tratar una cuestión institucional entre países, tuvieron una disputa callejera para demostrar quién es más guapo.
Daniel Messina, dmessina@argentina.com