Cartas de lectores

Mamás que aman el hockey

Queremos contarles nuestra historia, somos un grupo de mamás que vivimos en Roldán y alrededores.

Miércoles 12 de Junio de 2019

Queremos contarles nuestra historia, somos un grupo de mamás que vivimos en Roldán y alrededores. Todas tenemos entre 32 y 45 años y nos conocemos del barrio, de llevar a los chicos a la escuela o al club. Algunas jugamos al hockey desde chicas, y otras, en su vida le habían pegado a una bocha. Casi haciendo tiempo entre las actividades de nuestros hijos, empezamos hace unos meses a practicar el deporte bajo la dirección de María Eugenia Gracía, ex jugadora del Club Plaza Jewell y profesora de educación física. Nosotras la llamamos May. El compromiso y el compañerismo que se armó fue tal que lo que comenzó como una práctica casi casual, hoy se transformó en un proyecto deportivo sólido; entrenamos tres veces por semana y soñamos con competir en el torneo de la Asociación de Hockey del Litoral. Nos juntamos a entrenar en el complejo deportivo y recreativo de Tierra de Sueños 2, y cada 15 días alquilamos alguna cancha de hockey de la zona para jugar en un predio con dimensiones reales y, si bien hasta el momento sólo jugamos amistosos contra otros grupos de mamás de clubes de Rosario o Funes, tenemos muchas ganas de ir a un seven y poder comenzar a competir en torneos. Sin embargo, para que eso suceda es necesario equipar a nuestra arquera del equipo con elementos de protección adecuados. Es que, por ejemplo, los pats tienen costos que van desde los $ 30.000 a los $ 90.000, montos bastantes elevados para una práctica que hacemos totalmente a pulmón. Por eso, "las mamis" estamos realizando rifas o participamos en ferias con la venta de cosas dulces que algunas más habilidosas del equipo preparan, todo con el objetivo de reunir los fondos. Y es así como pasito a pasito, todo a pulmón, pero con mucho compromiso, firmeza y compañerismo de un gran grupo de mujeres, vamos haciendo nuestro camino en el mundo del hockey. Saludos cordiales.

Sandra Gauna, Natalia Gerardi, Natalia Díaz y siguen las firmas

Sin presión de agua en Empalme

Soy una vecina del barrio Empalme Graneros, el cual hoy padece de la falta de obras. Tantos anuncios y propagandas con los que nos han bombardeado infinidades de veces por televisión y radio. Pero desde hace 12 años no se reflejan en mi barrio excepto en las cloacas que sí fueron realizadas y agradecemos mucho. Pero hay un servicio fundamental para cada una de las familias, que es el agua pero en nuestro bario falta presión. Se realizaron reclamos en Aguas Santafesinas y amablemente nos dicen que al servicio ellos lo realizan y que la falta de presión es por falta de "obras", como lo he mencionado en esta carta. Desde aquí necesitamos, pedimos, solicitamos y anhelamos abrir las canillas de nuestros domicilios y que salga "agua". Las boletas son de 789 pesos en adelante, muchos tenemos el descuento gestionado pero no baja de 700 pesos lo que pagamos. Por lo tanto, repetimos e insistimos; siglo XXI y sin agua. Es una vergüenza. Aprovechamos esta vez que están en campaña electoral para ver si somos escuchados y atendidos. Gracias.

Alejandra Erroch

DNI 25.381.812

Siesta o chalecos antibalas

Hay elecciones en la ciudad de Rosario para intendente y gobernador y se dan opciones interesantes. Esta ciudad está cooptada por el narcotráfico y se manejan temas graves y difíciles de erradicar. En Maipú y Pellegrini y en un bar de Pichincha hubo tiroteos, y dicen las malas lenguas que fueron porque no pudieron o no quisieron pagar la "protección" que le brinda la mafia rosarina. Igual pasa con los taxis. Nadie puede denunciar porque la Municipalidad no da respuestas y los jueces liberan a todos sin pensarlo. En la salida de un boliche de La Fluvial se tirotearon unos chicos cambiando la forma original de pelearse a trompadas. El nivel de asesinatos triplica la media del país y existe la posibilidad de que gane el oficialismo. Esto indicaría que el rosarino medio duerme una siesta eterna o se pasaron de anestesia. Pero existe una opción, cambiar. Esto ya lo conocemos. Veremos si salimos de la siesta o compramos chalecos antibalas.

Rubén Deninno

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