Cartas de lectores

Malditos servicios

Tengo dos posibilidades de acceder a internet. Una desde mi oficina en donde tenía una línea telefónica con cable de cobre y conexión de Arnet de un mega.

Miércoles 11 de Abril de 2018

Tengo dos posibilidades de acceder a internet. Una desde mi oficina en donde tenía una línea telefónica con cable de cobre y conexión de Arnet de un mega. Pero está en barrio Tablada de Rosario. ¿Por qué destaco la ubicación? Porque a ese barrio no van los técnicos de Telecom sino empresas tercerizadas y sólo cuando no les queda otro lugar al cual asistir. Eso implicó que tras 45 días, en los que cada 72 horas hábiles reiteraba mi reclamo y recibiera como respuesta un nuevo número de gestión y la promesa de que en 72 horas hábiles "un técnico resolverá la situación", levanté el tubo del teléfono y descubrí que tampoco tenía línea. Obviamente volví a reclamar y me respondieron que la línea se había dado de baja a pedido del titular (o sea yo). Aclaré que en mi último reclamo me habían pasado con un sector de clientes prioritarios en el cual me prometieron no sólo reparar el problema en 24 horas sino que me daban un reintegro por el tiempo sin servicio de más un mes de servicio gratis. Mencioné el número de gestión que me dieron y me respondieron que esa gestión no existía. O sea que este cliente no les importa para nada. Obviamente, hoy ya pasé por una empresa de internet por antena y me prometieron que el 23 próximo me conectarán internet con cinco megas (cinco veces más que Arnet), y a un costo inferior al que cobra Telecom. La segunda posibilidad de acceder a internet es desde mi domicilio en el centro de Rosario, en el cual tengo conexión con fibra óptica. Resulta que el Jueves Santo se cortó la conexión. Hice el consabido reclamo y me dijeron que en 24 horas hábiles lo resolverían. Pregunté si eso implicaba el sábado y me dijeron que sí. El sábado debía estar resuelto, lo que no ocurrió. Cuando volví a consultar me dijeron que los sábados los técnicos no trabajan y que debía esperar al lunes. El lunes recibí un llamado en el celular reclamando que el técnico estaba en mi casa y nadie atendía. Le dije que no avisaron y que enseguida llegaba pero me respondieron que el técnico no esperaba y que ya se fue. Prometieron fijar una cita para el día siguiente, lo que nunca ocurrió. El miércoles volví a llamar y me dijeron tranquilamente que el "reclamo se cerró porque el técnico no encontró a nadie" y obvio que esta vez no me llamó nadie. Ante mi enojo, simplemente me dijeron que abrirían un "nuevo" reclamo, lo que rechacé exigiendo que se mantenga un reclamo que ya llevaba una semana. Finalmente, hace un par de días me llamó un técnico diciendo que estaba en la puerta de mi casa. Esta vez me esperó y en 15 minutos resolvió el problema. Yo recuerdo que Entel se privatizó para ser más eficiente, pero nada se dijo sobre el respeto al consumidor. Y una pregunta: ¿Si yo pago por un servicio anual por qué Telecom sólo trabaja en horas hábiles? ¿Qué pasa con el resto de las horas que yo pago y que Telecom no trabaja?
Claudio Gershanik
DNI 10.866.756



La importancia del servicio militar

Han pasado los años, recuerdo cuando la juventud hacía el servicio militar, la colimba. Se criticó, se anuló en la época del presidente Menem. De acuerdo a lo que aconteció, estuvo bien anulada. En realidad, se deberían haber estudiado las fallas del servicio militar, a posteriori de una anulación política razonable. El sistema requiere un servicio militar que eduque. Es necesario para varones y mujeres. Nuestra juventud necesita volver a tener valores, que con el tiempo los ha perdido. Las fuerzas armadas necesitan modernizarse y formar ciudadanos. Hice el servicio militar en la Escuela Náutica Manuel Belgrano (perteneciente a la Armada), me recibí como oficial mercante y guardiamarina de la reserva naval. Me sirvió como oficial mercante y como capitán. Pensemos en el futuro de nuestros jóvenes. Ayudemos con una instrucción moderna de acuerdo a los tiempos y al futuro que se viene, que no será fácil.
Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294


Los fracasos del gobierno nacional

El gobierno nacional ya se anota varios fracasos, el que más nos duele es la inflación. Ir al súper semana tras semana muestra el persistente aumento de los precios. El gobierno sigue echando leña al fuego, aumenta la nafta, el gas, el GNC; y la provincia ayuda y te golpea con Aguas, TGI, patente automotor, inmobiliario; y la EPE también hace lo suyo. Estamos en una pelea recibiendo golpe tras golpe, vamos a terminar en la lona. Vemos algunos números que nos asustan: la deuda externa 320.000 millones de dólares, 35% más que hace dos años y lamentablemente ese aumento en la deuda no produjo nada bueno. El 85% del aumento de la deuda se esfumó en turismo al exterior y atesoramiento con la fuga de divisas más grande desde 2009. Qué panorama, y todavía no dijimos nada del consumo interno. Este equipo económico tiene raíces en negocios financieros y no productivos. Sólo nos queda un milagro, no sé cuál para no chocar. Gracias a La Capital como siempre.
Hugo García


¿Se termina el "roban pero hacen"?

Un presidente que sacó de la pobreza a 30 millones de connacionales, que gobernó durante dos períodos y eligió a su sucesora para ganar otros dos mandatos de gobierno (Dilma) fue condenado a prisión por la Justicia en su país. La causa que determinó su prisión fue que no pudo justificar la posesión de un lujoso triplex en Guarujá, en las cercanías de San Pablo, habiendo sido acusado además de tráfico de influencia, corrupción pasiva, lavado de dinero y formación de una organización delictiva junto a Marcelo Odebrecht, para hacer pesar su "influencia política en la financiación internacional del Banco Nacional de Desarrollo" (también la sospecha que merodeó otras "pertenencias" junto a operaciones de coima millonarias). Ante la Justicia sólo atinó a decir en su defensa, que igual que Roberto Carlos, él tenía un millón de amigos y que las mismas no le pertenecían sino a ellos. Como fuere que sea, esta historia terminó con el poderoso Lula da Silva en la cárcel. Y no es poca cosa lo ocurrido en nuestro país hermano, es "mucha cosa". Porque el debate interno del Supremo Tribunal de Justicia se realizó ante las cámaras de televisión y fue transmitido en directo "a todo el país". Una forma indisimulada de mostrar a los cuatro vientos "que entre ellos, no había nada que ocultar", que todo lo que cada uno de los once miembros pensaba sobre el tema no lo callaría, sino todo lo contrario, lo expondría a la vista de todos, incluidas sus conclusiones (que derivarían en su posterior fallo). Una sana envidia recorre el interior de todos los que, es de esperar, seamos miles de manifestantes mañana marchando frente al Palacio de Tribunales para decirle a ese duro núcleo de jueces federales (culpables del estado de nuestra Justicia) que los ciudadanos queremos terminar "para siempre" con ese latiguillo inmoral instalado en el subconsciente del pueblo, "roban pero hacen". Y que necesitamos de ellos para que la venda que hoy cubre por completo el rostro (por la vergüenza) de la dama que porta la espada y la balanza vuelva a tapar sólo sus ojos. Será justicia, entonces.
Juan José de Guzmán


El despertar de la Justicia

Estamos viviendo el despertar de una larga siesta de muchos jueces del Poder Judicial. Por fin, el fenómeno del combate a la corrupción está instalado en las actuales autoridades nacionales. Existe un rechazo mayoritario y sostenido para que esos actos nefastos dejen de ser impunes. Muchas causas dormidas o cajoneadas por mucho tiempo se activan. Comienzan a romperse complicidades mafiosas y surgen pruebas que parecían inalcanzables. La figura del arrepentido parecía una utopía varios años atrás. Hoy, con algunas insuficiencias, esa figura legal comienza a activar casos emblemáticos. Hay un largo camino por recorrer, necesitamos que los tribunales demuestren que pueden cumplir su rol constitucional y legal; en la actualidad es vergonzoso ver demoras promedios de 14 años para tratar procesos de corrupción. De la mano de estos reclamos, no menores, la sociedad exige que el Estado recupere las millonarias sumas robadas, ese recupero de dinero es importante por dos razones fundamentales: 1) Para atender necesidades básicas del Estado: educación, salud, trabajos de infraestructura de obras y servicios que necesitamos y merecemos (rutas, autopistas, cloacas, obras hídricas para evitar inundaciones en zonas productivas). 2) Para advertirles a todos los posibles futuros corruptos que no sólo se los perseguirá penalmente, sino que se les sacará hasta el último peso mal habido. No hacen falta nuevas normas legales, las disposiciones legales vigentes permiten actuar de inmediato. La ley de extinción de dominio es una herramienta útil que el Congreso deberá sancionar a la brevedad, justa e irónicamente frenada por la parcialidad política más comprometida. En resumen, es factible e imperioso que devuelvan lo robado en concepto de sobreprecios, de coimas, de sobornos y los que usaron fondos públicos que debían administrar, en beneficio propio. Sería el fin de una corrupción, que en Argentina hace tiempo ha demostrado ser sistemática, con un armado de ingeniería para lograrlo.
Jorge Bustamante
DNI 7.796.562

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario