Mala ciudadanía
Uno recorre las calles de Rosario y es imposible no ver una escena desgraciadamente frecuente: las infinitas infracciones que cometemos.

Martes 11 de Marzo de 2008

Uno recorre las calles de Rosario y es imposible no ver una escena desgraciadamente frecuente: las infinitas infracciones que cometemos.

Sobre este punto creo que somos muy malos ciudadanos, ya que se cometen innumerables faltas, tanto peatones como conductores: no se cruza por la senda peatonal, hay autos parados sobre ellas, coches que cruzan el semáforo en rojo, vehículos mal estacionados, motociclistas sin casco y ciclistas circulando por cualquier lado. Lo que se percibe es una desvalorización de la vida, ya sea propia o ajena. Parece no interesar si piso a alguien o si chocan por mi culpa. "Paso yo primero" es el silencioso lema; y a la vez se deduce (incorrectamente) que los "demás" deben cuidarme.

Si me pasa algo es culpa de otro, porque también tenemos el defecto de no hacernos cargo de nuestras faltas. Causa miedo circular por la ciudad, en el transporte que sea, porque ni siquiera el servicio público está exento de cometer errores. ¿Qué es lo que debemos corregir? Considero que debe haber más educación ciudadana. Y no hay mejor manera que hacerla desde los colegios y el municipio. Vivimos apurados, es cierto, pero eso no quita que seamos precavidos y estemos a favor de la vida, de la prudencia, del respeto y de la construcción conjunta de una ciudad ordenada en la que se pueda transitar tranquilo.

 

Paula Tamagno, DNI 34.602.577