Domingo 28 de Agosto de 2022
Solemos pensar que quizás las personas que operan en el servicio de salud pueden haber tenido un mal día, no han elegido bien su trabajo o no tiene otra opción, a lo que regularmente sigue un insulto o la impotencia, cuando de mala atención se habla. Pero debo decir que no estamos siendo justos y condenamos a los operadores así como a nosotros mismos.
Quiero proponer un momento para pensar la atención en salud desde otro lugar, aunque no se trata de negar la realidad, ya que un mal día lo puede tener cualquiera. El concepto alienación puede que tenga algo que decirnos, ya que es un concepto utilizado por Karl Marx en algunos de sus manuscritos para plantear una problemática del trabajador y la sociedad. Este hace referencia a cómo el trabajador esta despojado del objeto que produce. Quizás sea menester darle lugar a este concepto para pensar al campo o sistema de salud y a sus operadores. La alienación del trabajador en el campo de la medicina tradicional produce una fragmentación que garantiza el aislamiento de la realidad de aquellos que mal nos atienden. Síntoma que jamás es reconocido dentro del propio sistema, pero que alimenta nuestras experiencias cotidianas.
Sucede que si los que producen salud se encuentran aislados de la realidad, creo que podría dar lugar a una mala atención. Otro indicador es la precariedad laboral y eso implicaría otra reflexión un tanto análoga. La fragmentación y la alienación en la medicina son sus primeros enemigos, ya que atentan contra los que la ejercen y los que la demandan.
No somos otra cosa que víctimas y por contrato victimarios de un sistema que se ocupa de matar el sueño de cuando fuimos estudiantes. La buena atención en los servicios de salud es un derecho, que debe recuperar la esencia y exigir la presencia de un Estado que esté al servicio de sus trabajadores.
Ignacio Zambrano