Carta de lectores

Maestros y maestras

Miércoles 09 de Septiembre de 2020

Cada 11 de septiembre es celebrado el Día del Maestro en Argentina, fecha instituida porque el 11 de septiembre de 1888 falleció en la ciudad de Asunción, Paraguay, Domingo Faustino Sarmiento, el maestro sanjuanino que bregó para lograr una mejor educación en el país. La Universidad de Cuyo publicó que Sarmiento siendo gobernador de San Juan (1862-1864) decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria y gratuita, y que en 1943 en Panamá, en el marco de la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de América, se valoró la trayectoria educacional de Sarmiento por lo que en su homenaje instituyó el 11 de septiembre como Día del Maestro para todo el continente americano. Pero todos los países latinoamericanos establecieron su propio día del maestro homenajeando a una personalidad educativa. Perú por ejemplo eligió el 6 de julio porque el 6 de julio de 1822, San Martín fundó la primera escuela normal de varones. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) proclamó al 5 de octubre como Día Mundial de los Docentes, dado que el 5 de octubre de 1948 se reconoció a la educación como un derecho fundamental. El 11 de septiembre se reconoce también a las maestras. Y cuando hablamos de ellas viene a la memoria el nombre de Rosario Vera Peñaloza, la educadora riojana que fundó el primer jardín de infantes y que en virtud de su permanente labor en favor de la educación es llamada La Maestra de la Patria. Fue aquella que al decir del autor Félix Luna tiene “millones de argentinitos vestidos como de nieve”. Todos recordamos a las maestras o maestros de la primaria y la secundaria. Ellos nos regalaron el tesoro de saber leer y escribir y nos ilustraron acerca de los hombres y mujeres que con la pluma, la voz y la espada forjaron las columnas de nuestra nacionalidad soberana. Y nos hicieron conocer esos pueblos del interior que pugnaban por crecer; lugares llenos de campo, de orgullo y de sol que fueron el crisol donde se fundió el progreso argentino. Pueblos cuyas raíces hechas de trabajo, valor, amor y paz se extendieron por la Patria llevando en alto la bandera de la libertad. Quién no tiene la foto de su maestra junto a los chicos de sexto grado, constituyendo uno de los más preciados recuerdos. Quién no evoca a los maestros de la Escuela Industrial o del Colegio Nacional. Quién no piensa en esa maestra de la que nada supo con el pasar de los años.

Edgardo Urraco

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