Jueves 08 de Marzo de 2012
Venía pensando en Lucas, en la corrupción, en la impunidad, en la inmunidad y en los discursos altisonantes y afectados. ¿Qué es la corrupción? Es lo que rompe, erosiona, descompone el tejido social y es lo contrario a la creación. ¿Y la impunidad? Es cuando un delito no es sancionado. Allí están los hechos punibles que pasan desconocidos a los ojos de la Justicia, y los hechos delictivos cuyos responsables a pesar de ser conocidos no son perseguidos ni sancionados por excepción abusiva. Con esto se relaciona la inmunidad, esa exención de penas que se conceden a determinadas personas. El abuso de poder produce la injusticia. Si la impunidad es mala, la impunidad más la inmunidad es cancerígena. Me pregunto si la corrupción viene de arriba, de abajo, de la derecha, de la izquierda, del centro, si es del pasado, si está en el presente o si podría ser una estrategia de ascenso rápido para el futuro. Iba pensando todo esto, cuando escucho al pasar un diálogo entre dos mujeres. La primera (de más de ochenta años) le decía a la segunda: "¿Usted vio lo de Lucas? Pobrecito ¡que injusticia! pensar que una ministra dijo que él era responsable de lo que le pasó. Para mí no está bien, está mal decir que la víctima es responsable. Para colmo mi nieto me grita: abuela ¡basta con lo que está bien y lo que está mal! Flexibilizate un poco. Respondí: sabés querido, los principios se tienen o no se tienen". Sobran las palabras.
Stella Maris Firpo,
DNI. 11.738.019