Carta de lectores

Los porteños no tienen la culpa

Sábado 03 de Octubre de 2020

Soy un argentino nacido en 1938, nací en Casilda y moriré en ella. No quiero hablar de regiones, la Patria es una. Muchas veces me pregunté qué enfermedad u obsesión es esa, la de dibujar la bandera argentina y no sentir la emoción de verla ondear como quisiera. Me sucedía de niño. Rompía papeles sin lograr el objetivo con el que pretendía una caricia patriótica del espíritu. Di con la rama de un árbol, se la quité, la clavé en la tierra y a falta de roldana sujeté un alambre y pasé por ella un hilo para izar un paño a su semejanza. La gloria parecía alcanzarme. Me venía con la intimidad de la sorpresa. La veía moverse empujada por el viento, allá, encima de mi cabeza. El sol que le puse era grande y emocionaba con su amarillo. ¿Qué enfermedad era ésa, que hacía de mí un humilde y ferviente admirador de un espacio donde Dios me echó? Te amé y te amo. Quiero conversar contigo, individual y celoso, dueño de una hipotética soledad que me hace único, para preguntarte: ¿qué pasó con Pedro de Mendoza, aquel primer adelantado; y con Juan de Garay, un porfiado conquistador, empeñado en ponerle un nombre a la Capital? El punto, casi el mismo. Tal vez imaginaron que nunca crecería, una parada donde el español resguardaba sus galeones. El tiempo la hizo grande. El puerto se acodó sobre el borde del Río de la Plata y allí se quedó por mucho tiempo. La forma de la provincia, panzona y entrando al río daba para llevárselo todo: costas, playas, tierras y montañas. ¿Quiénes hicieron trazar los límites de esa inimaginable porción de tierra? Arroyo del Medio te salvó Santa Fe, si no seríamos todos bonaerenses. Pero siguieron pensándolo: ¿y si le sacamos a La Pampa la mitad, a Córdoba el riñón, a Santa Fe el sur y le damos un “pellizco” a Entre Ríos? No necesitamos más. ¿Para qué? Con todo eso nos hacemos una Nación a la medida y conveniencia. ¡No está mal, hay leguas de campo para rato! Al hacerse grandes, los porteños se volvieron “culturosos”. Todo era la Capital. Y todo venía de allí. “País Federal”, dice la Constitución. ¿Y si insistimos con lo nuestro? Radios, canales y otros medios de esta ciudad. ¡Vamos Rosario, Santa Fe, Córdoba, Mendoza! Dejemos de mirar a Buenos Aires. Hagamos del país una suma de provincias, no nos quedemos en la pavada. Mejoremos el estilo. Hagamos de lo nuestro, lo mejor. Y sintamos con orgullo que somos argentinos y federales.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario