Domingo 09 de Octubre de 2022
Somos testigos estos días de una seguidilla de paros docentes, particularmente en escuelas públicas. Escuchamos a los gremialistas docentes decir “la medida de fuerza fue exitosa”. No hay éxito en el nivel de acatamiento de un paro docente.
Exito sería que se cumplieran los 180 días de clases, o que nuestros alumnos se destaquen por su nivel educativo en pruebas internacionales, o que decrecieran los índices de deserción escolar.
Con estos paros, miles de chicos son rehenes de disputas gremiales. Por supuesto, esto se resuelve con más plata para los sueldos docentes. El presupuesto para educación primaria es importante, pero creo que se malgasta y a pesar de que hay menos alumnos en la carrera docente, existe una elevada cantidad de maestros en relación a los alumnos.
A la vez hay un alto porcentaje de inasistencias por parte de los docentes, cargo que cumple un reemplazante y hasta un reemplazante del reemplazante. Resalto la actividad de la mayoría de los maestros con vocación de servicio, sobre todo en el interior, donde muchas veces deben trasladarse con malas condiciones de transporte.
Resalto además que todos están expuestos a la desconsideración de padres y alumnos y que no están bien remunerados. Esta realidad que nos da otra lectura, en los últimos años los padres traspasan a sus hijos de escuelas públicas a privadas. A diario vivimos la hipocresía de muchos dirigentes políticos y gremiales defendiendo la enseñanza pública, pero haciendo muy poco por ella.
Otro dato, en nuestra provincia, en las paritarias, todos los gremios estatales, incluidos buena parte de los docentes, aceptaron la propuesta del gobierno, los docentes de escuelas públicas aceptaron tras más paros mucho más tarde: ¿se deberá a una cuestión económica o quizás ideológica?
Jorge Bustamante