Viernes 14 de Diciembre de 2007
En estos días se ha desatado una polémica respecto a las graduaciones y las consecuencias de estas fiestas. Lamentablemente, no solo sucede en estas fiestas, pues si se recorre la noche de Rosario, muchos boliches (Patio de la Madera, parque Alem, Florida) no sólo permiten el ingreso de menores sino que además les venden bebidas alcohólicas. Estas cosas deberían ser cuidadas por la Municipalidad, pues deben ejercer su poder de policía. Respecto a las graduaciones es todo un tema. Considero que una parte es responsabilidad de los padres: controlar y poner límites, aunque muchas veces no es fácil; pero pensemos que la vida de nuestros hijos está de por medio. Otra parte les atañe a los salones y a la Municipalidad. El control no sólo debe ser dentro de los salones sino afuera también. Porque cuando salen a la calle, cuando andan en auto a excesiva velocidad; dónde están los controles de alcoholemia, los inspectores de tránsito, la patrulla urbana, la policía. Nunca están donde deben estar. Sí es cierto que en estos tiempos las manifestaciones de violencia se han incrementado por parte de nuestros hijos, porque en todas las épocas en graduaciones y boliches había alcohol, pero evidentemente lo que se desencadena es distinto. Por ello ante este problema, que creo es social, es donde más deben las autoridades tomar con firmeza estos temas, porque convengamos que es utópico pensar que los jóvenes no saldrán más. Con poco más se pueden prevenir fatalidades, pero esto es responsabilidad de todos, denunciando y exigiendo a nuestros gobernantes, pero no olvidando que los primeros responsables de nuestros hijos somos los padres.
Silvina Vaghetti, DNI 16.852.738