Cartas de lectores

Los juegos de azar

Viernes 17 de Mayo de 2019

Promover desde el Estado los juegos de azar y al mismo tiempo adoptar medidas para combatirlos resulta un contrasentido y oculta una dosis no menor de hipocresía. El enorme crecimiento de la industria del juego, a lo largo y ancho del país, ha provocado una gran y variada oferta para los jugadores. Resulta paradójico observar cómo los distintos gobiernos autorizan casinos, salas de juego, bingos, agencias de apuestas. Y por otro lado, anuncian en forma grandilocuente programas de prevención y asistencia a la ludopatía, prohibiendo la publicidad y las promociones de estos juegos en medios de comunicación audiovisuales, gráficos y radiales. Está comprobado que el juego compulsivo alienta y aumenta el vicio, que aleja a las personas de las responsabilidades del esfuerzo, de la cultura del trabajo y el estudio. Es una actividad nefasta que los gobiernos deben combatir en lugar de valerse de ella para recaudar dinero, muchas veces de los más necesitados y desprotegidos; así vemos que esta actividad crece con fuerza en barrios de bajos recursos. Sería importante que las autoridades nacionales, provinciales y municipales orienten los recursos necesarios para educar a la población y cambiarles el hábito de participar en este tipo de esparcimiento, advirtiendo sobre los riesgos de adicción y el desorden que provoca el dinero fácil. Lamentablemente, cuando se les dice a los jugadores “cuando el juego se vuelve una necesidad, podemos ayudarte”, llega tarde. Es hora de preguntarnos si a partir del estímulo oficial a la industria del juego, por un mero afán recaudatorio, se transita por el camino correcto. O, si en contrario, el mejor y más contundente remedio para combatir el juego y las graves consecuencias de la ludopatía, es reducir y desalentar la enorme oferta que presenta esta actividad en nuestro país.

Jorge Bustamante

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario