Cartas de lectores

Los ceros en la Argentina

Recuerdo en mi época de estudiante, cuando cursaba el colegio secundario

Domingo 04 de Noviembre de 2018

Recuerdo en mi época de estudiante, cuando cursaba el colegio secundario, como comprenderán hace ya unos años, sacar un cero en un examen era la peor nota posible. Buscando información en algunos apuntes, crónicas de la época y acudiendo a mi memoria, resumo lo siguiente: en el año 1881, la recordada Generación del 80 creó el Peso Moneda Nacional, que se mantuvo sin cambios hasta 1969; en ese año nuestra moneda perdió sus dos primeros ceros (pesos ley 18.188). En 1983 perdió cuatro ceros (peso argentino). En 1985 perdió tres ceros (austral) y en 1991 perdió cuatro ceros (peso argentino 1991). Situación triste y llamativa si las hay, ¿qué se podría decir de un alumno que saca trece ceros seguidos y pareciera dispuesto a repetir esta nota una y otra vez? No podemos decir que la Argentina es un mal alumno, esa categoría se da a quienes tropiezan con algunas materias, pero se reciben. ¿Cómo se puede explicar una decadencia de 70 años en los que se han repetido los mismos errores? ¿La culpa es siempre de los demás? Nuestros actuales gobernantes hablan de la herencia recibida, de la sequía que castigó al agro el año pasado, del aumento de la tasa de interés internacional, de Turquía. Si bien hay algo de verdad en estos argumentos, convengamos que, en honor a la verdad, el principal problema somos nosotros. Es un tema enteramente argentino. Nadie saca trece ceros por una mala racha, se sacan trece ceros porque no se estudia, no se aprende y no se aceptan las verdades que en todo el mundo permitieron el mayor crecimiento de la historia, después de la Segunda Guerra Mundial. Argentina aprendió la lección, quien gasta más de lo que gana se funde. Desde hace 70 u 80 años, los distintos gobiernos vivieron la fantasía del despilfarro. Como los países no quiebran, ellos emitieron moneda espuria, creando situaciones frecuentes de bancarrota y como no pagan las consecuencias, hicieron caer el peso de sus equivocaciones y sus conductas corruptas en los ciudadanos. Ha llegado la hora de decir basta. Las personas de bien no queremos seguir pagando los platos rotos de la fiesta que organizaron una asociación ilícita de políticos, gremialistas y empresarios corruptos. El actual presidente llega al poder con el mandato de cambiar el fenomenal robo a los bolsillos y las esperanzas de los argentinos. Nos preguntamos qué hará y qué haremos para que esta crisis inflacionaria sea la última. ¿Podrá enderezar el rumbo de este barco que es la Argentina y lograr que nos saquemos un diez en crecimiento y desarrollo, y lograr revivir el tan deseado sueño argentino?

Ella se lo merece

Se nos ha ido la doctora Mirta Guelman de Javkin, médica pediatra y de adolescentes, calificadísima, pero por sobre todo una lúcida testigo de los comportamientos que el siglo XXI impuso a los jóvenes. Denunció los daños que producían la nocturnidad, el exceso de alcohol, los cambios en el ritmo circadiano, el sexo vacío y, sobre todo, las vidas vacías, calcadas de las vedettes de la tele, sin empuje ni ánimo de aventura. Comprando la "rebeldía" que te vende la sociedad de consumo. Ha ayudado a miles de niños y jóvenes en su consultorio, en las charlas, en los medios, en su web. Esperemos que alguno tome la antorcha y la siga. Ella se lo merece.

Nuevas valuaciones para los inmuebles

A partir de la creación del Organismo Federal de Valuación de Inmuebles (OFVI), el gobierno nacional se propone llevar los valores de los inmuebles a un nivel cercano al valor de mercado, lo que afectaría lo montos alcanzados por el impuesto a los bienes personales, así como los que tributan los ciudadanos en relación con los impuestos provinciales y municipales a los terrenos y edificaciones. Cómo van a hacer las familias de bajos ingresos, y la clase media en general, cuando tengan que pagar importes de estos últimos impuestos que podrían ser diez veces superiores a los valores vigentes, considerando que los valores fiscales actuales suelen ser diez (o quince) veces inferiores a los valores de mercado. El efecto pobreza se expandiría al comercio y a las pequeñas industrias, lo que impactaría negativamente en la producción y el empleo. En lugar de estos impuestos territoriales, que por otro lado deberían ser privativos de aplicación por parte de las provincias (y no de la Nación) podría pensarse en un impuesto al consumo, con una alícuota baja (una tasa del 3 por ciento al 5 por ciento, por ejemplo). Si bien ello impactaría en el consumo, no sería tan negativos para el bolsillo del ciudadano como una suba de los impuestos a la propiedad. Esperemos que prevalezca la cordura, por lo menos por el lado del gobierno provincial.

Discriminación a mayores de 70 años

Continúo leyendo y apoyando todas y cada una de las cartas de lectores que me precedieron motivadas por el exiguo plazo de renovación del carné de conductor a los ciudadanos, a partir de haber cumplido 70 años. O sea, que hay que renovarlo cada año. Aparte de ser un despropósito total, entiendo que constituye una subestimación y discriminación hacia el aplicante que ha cumplido la edad mencionada. Estamos en el siglo XXI, ¿de dónde surge tal normativa? Más allá de los fines recaudatorios que pudieran entreverse, representa un exceso de discrecionalidad por parte de la autoridad municipal que no debe tolerarse, ¿o acaso se remontan a la Edad Media cuando las personas no llegaban vivas a esa edad? El mundo, la ciencia, la biología, todo ha cambiado; se habla de la cuarta edad, pero las autoridades municipales no se enteraron. Apoyo la solicitud del señor Héctor Malvar (carta de los lectores del domingo 28 de octubre), en el sentido de que se extienda ese plazo al doble, o sea a dos años. Y solicito que se computen —para todas las edades— los siniestros y accidentes que ha causado el peticionante a lo largo de toda su vida de conductor.

Gobernantes en deuda con los ciudadanos

Es muy triste que muchos pibes no puedan comer en sus respectivos hogares, que tengan que dirigirse a los comedores escolares para cubrir esa necesidad vital de toda persona. Durante los primeros años de vida es importante que haya una adecuada alimentación en los seres más pequeños, incluso para que desarrolle bien el cerebro. Esta es otra deuda de los gobernantes con los ciudadanos en estos 35 años de democracia. Argentina produce alimentos para 450 millones de personas y hay gente que no come o come poco. Algo se habrá hecho mal para llegar a esta situación. Cuesta entender que en un país tan rico en todas sus dimensiones, mucha gente no pueda alimentarse debidamente. Marcelo Malvestitti

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