Martes 11 de Marzo de 2008
No entiendo mucho de leyes; en realidad, no entiendo nada. No sé bien qué es un delito de lesa humanidad, pero sé que lo que pasó en mi país en 1955, fue una matanza injusta de civiles inocentes que vieron llover del cielo bombas y fuego de metrallas. El objetivo: matar a Perón. Los autores, libres y hasta galardonados por sus "hazañas" luego por varios gobiernos civiles y militares. Acá va parte de la "lista de los premiados": Miguel Angel Zabala Ortiz, quien bombardeó Plaza de Mayo, fue recompensado con la Cancillería en el gobierno de Illia. Roque Carranza, el que ponía bombas en los subtes, premiado con un trabajito como planificador en Economía, en el gabinete de Illia, y con el Ministerio de Defensa en el gobierno de Raúl Alfonsín. Sí, el mismo que recitaba la Constitución y que, aún hoy, se hace buches con la palabra democracia. Eugenio Blanco: responsable directo en el golpe del 55, conoció el agradecimiento de Arturo Illia y para que no queden dudas lo hizo su ministro de Economía. Si se abre la causa, no habrá más remedio que dar a conocer la verdad sobre la honestidad política de todos estos defensores de la democracia; cerrándola, los ignorantes seguirán aplaudiendo y agradeciendo a sus propios verdugos. Que cierren la causa, me parece un espanto, pero, como aclaré al principio, soy mal pensada; y no creo que cierren la investigación (aunque no hay mucho que investigar) porque "no es un crimen de lesa humanidad", sino porque todavía viven muchos de los responsables y son personajes públicos y muy bien acomodados.
Natalia Jaureguizahar, www.agrupacionarturojauretche.blogspot.com