Cartas de lectores

Los bancos, los grandes ausentes

La cumbre sugiere un giro surrealista entre dos países que pasaron de las amenazas nucleares a hablar de cooperación

Sábado 28 de Abril de 2018

Resulta una verdad de Perogrullo hablar de la Argentina en crisis. No se puede pensar al país de modo ajeno a toda crisis. Es histórico. Si se quiere, fundacional. Un verdadero karma nos persigue. Lo cierto es que nacimos con crisis, vivimos con crisis y moriremos en crisis. La Argentina es un verdadero tango, y de los más tristes. Pero no tiene sentido alguno continuar lamentándonos. Es preciso el esfuerzo de todos los sectores de la economía para poder sacar al país de este fango en el que se encuentra. Y cuando digo todos, ello también incluye a algunos pícaros privilegiados que no parece que fueran argentinos, porque jamás colaboraron en crisis alguna, salvo para gestarla o bien agregar algún condimento. Me estoy refiriendo a los bancos, esos grandes ausentes del esfuerzo nacional. El presidente Macri no se cansa de exigirle a la clase media la dura faena de equilibrar este monstruoso desfasaje económico. Ajuste y más ajuste. Tarifazo tras tarifazo. El pueblo ya no da más. No resiste más este verdadero saqueo de su propia economía. La presión impositiva se hace insostenible. Uno lo percibe en el día a día. Negocios de los más variados rubros y con una trayectoria histórica deben bajar definitivamente sus persianas porque no se pueden sostener debido al enorme costo de explotación. Insumos por las nubes. Impuestos, tasas y servicios totalmente desbocados. Cánones locativos sin techo alguno. Inflación a diestra y siniestra, como para hacer dulce. Ante este grave panorama me asaltan ciertos interrogantes: ¿Y los bancos, señor presidente? ¿No se les puede exigir alguna suerte de impuesto patriótico no trasladable a guisa de colaboración en este demencial esfuerzo que está haciendo la ciudadanía toda? ¿No son los bancos los que financieramente están mejor posicionados para realizar este esfuerzo extra que usted está requiriendo para poder así sanear la economía y terminar con el monstruo de la inflación que se devora precios y salarios sin solución de continuidad? ¿Son o no son parte de esta Argentina que navega sin rumbo en el mar de la inflación? Póngase definitivamente los pantalones largos, señor presidente, y ajuste su puntería a la hora de exigir. No vaya a ser cosa que el cazador resulte cazado y entonces habrá sido demasiado tarde ya para enmendar errores y poder lamentarse.

Jorge Enrique Alfredo Yunes


¿Y la zona sur para cuándo?

"Rosario cuenta con diversos atractivos que despiertan el interés de turistas que visitan la ciudad con la intención de recorrer sus calles, disfrutar de sus aromas, conocer sus encantos y ser parte de su agenda cultural" (esto dice la Municipalidad en la info www.rosario.gov.ar). Y sigue. Ahora, me pregunto: ¿Los turistas que recorren las calles en bicicleta, sabrán que la ciudad tiene una gran zona que se llama sur? Parece que no. Sólo figura en el mapa de la ciudad, ya que los paseos de Mi Bici Tu Bici se hacen en zona centro, bulevares, costanera, zona norte. ¿La zona sur qué tiene? Un casino tiene, el mejor de Sudamérica, dicen, pero los turistas no vienen ahí en bicis. Las estaciones se encuentran en el área central y en el entorno, o sea, en lugares de intenso uso público y en sedes universitarias, pero en zona sur no hay estaciones. Por ese motivo la población que necesita moverse en este nuevo transporte público no tiene esa posibilidad, queda excluida, relegada. ¿Será porque no es turista que recorre la ciudad disfrutando del aroma y el bello paisaje que brinda el acceso sur con sus muchachos limpiavidrios en los semáforos, su basura, sus desperdicios en el cantero central y sus ruidosas y enloquecedoras picadas de motos sobre el bulevar?

Alicia Brescia


Máscaras de visión térmica

Los bomberos, zapadores y voluntarios, son admirados y queridos porque a pura vocación arremeten sin dudar en el infierno de fuego y humo que se presenta amenazante y temible en cada incendio producido en casas particulares, instituciones públicas, industriales, comerciales y en vehículos automotores. Cuando suena la alarma en un cuartel, en pocos minutos salen con la autobomba haciendo sonar la estridente y clásica sirena, avanzando raudamente hacia el lugar de un siniestro, sabiendo que unos segundos pueden significar la salvación de una o más vidas. La tecnología los fue proveyendo de aparatos y dispositivos para luchar contra las implacables llamas. No todos los cuerpos de bomberos disponen del equipamiento más avanzado; muchos cuarteles dependen de la cooperadora y de la buena voluntad de generosos colaboradores privados, pero esa es otra cuestión. A propósito de dispositivos, si bien desde hace años se cuenta con máscaras de visión térmica, últimamente se ha desarrollado una máscara con un sistema térmico inteligente, que permite captar imágenes en lugares de intenso humo y calor. El sistema tiene una pantalla que no interfiere en la visión directa de un bombero, que además puede hacer uso de sus dos manos para trabajar libremente en un operativo de rescate. Estas máscaras llamadas de "visión térmica", constituyen un valioso auxiliar en el difícil trabajo que los bomberos deben realizar en condiciones de extrema peligrosidad. No sé si nuestros abnegados bomberos disponen de esas extraordinarias máscaras; si sé que en cada cuartel, el corazón de sus hombres y mujeres laten al influjo del deber, del coraje y del amor al prójimo.

Edgardo Urraco


Central, un equipo sin rumbo

La patética imagen dejada el domingo pasado por mi querido Rosario Central frente a medio Racing, me hace repetir hasta el hartazgo lo que ya dije varias veces: era cierto lo que decía la actual CD, en 2014: "Otro Central es posible". Era este. Este equipo perdió contra Racing 2 a 0, jugando el mismo partido que otros intérpretes perdieron 3 a 0 contra All Boys el 24-5-2010, depositándonos en la B Nacional. Los equipos que se van al descenso discurren un camino que empieza como empezó Central hace ya varias fechas. Primero, no juegan a nada, empatando partidos fácilmente ganables y perdiendo otros que son parejos. Después comienza la falta de confianza en sí mismo, y las dudas con el entrenador. Más tarde se empiezan a perder partidos uno detrás de otro. Central ya está en esa etapa. Posteriormente los jugadores entran en la cancha con la mente puesta en el promedio. Ese es el principio del fin. Afortunadamente, hoy estamos mucho más lejos del descenso de lo que estábamos en el inicio de la temporada 09/10. Es decir, hay todavía tiempo para corregir esto. El torneo que viene, si esto sigue así, vamos a arrancar con un promedio inferior al de los primos que gastaron la décima parte que nosotros. Por supuesto que no incluyo a ningún miembro de la actual CD dentro de la solución, justamente porque son parte del problema. Ellos tomaron un equipo sólido, con una columna vertebral consolidada, un técnico serio, y hoy después de haber gastado 40 millones de dólares, estamos donde estamos. Vendiendo humo y transitando el camino del descenso.

Ruben Philipp

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