Reflexiones

Lo que me enseñó una mariposa

Domingo 25 de Julio de 2021

Hay un cuento que, hasta donde sé, es anonimo, reproducido por varios escritores de temas humanos y que siempre es utilizado en un mismo sentido. Se trata sobre un viajero que ayuda a una mariposa a salir de su crisálida, de esta manera, adelantando el proceso por la intervención de la ayuda de este hombre, el pobre bichito, según se interpreta en los escritos, no desarrolla la fuerza necesaria para poder volar y muere a las pocas horas de salir de su pupa. Pues bien, a las crías humanas, se nos habla desde que nacemos. Antes de entender qué significan las palabras, se nos arrulla con cantos, se nos cuentan cuentos, se nos habla a cada uno de nosotros, con diferentes palabras, a veces amorosas y a veces de las otras, depende de la suerte que le haya tocado a cada uno. Lo cierto es que algunas de estas historias son más o menos universales en cuanto a sus mensajes, y se van escondiendo en nuestras mentes a lo largo del tiempo y ya no las recordamos. Más tarde, ante una situación, actuamos de una manera que consideramos evaluada y apropiada, cuando en realidad son todas estas voces que nos hablan desde penumbras, las que nos dicen qué es lo que debemos hacer, o lo que no, como en el cuento de la mariposa. En mi experiencia de tener un jardín propio (actividad que recomiendo), he intentado numerosas veces rescatar huevos y orugas. Cuando llega el invierno los traigo al interior de mi casa para que continúen su proceso, el que se vería interrumpido por las heladas. En una maceta, dentro de mi cocina, calentitas, van cumpliendo con la etapa de transformación de huevo a oruga, de ahí a pupa y de pupa a mariposa. He visto de manera estupefacta convertirse a la oruga en crisálida (es un proceso maestro, maravilloso), luego, algunas pupas continúan prolijamente su curso, como dicen los libros, el camino hacia la mariposa. Cuando está lista, rompe esa especie de bolsa de dormir y sale, se pasea un rato (son muy amistosas, si les acercamos un dedo, ellas confiadas, se suben y se comparte un buen momento). Más tarde, habiendo desplegado sus alas, comienza a agitarlas y me avisan que debo abrirles la puerta para que inicien su magnifico vuelo. Sin embargo, me preocupaba que algunas crisálidas mostrando ya en su interior a la mariposa lista para salir, con sus colores brillantes, lo que indica que en horas va a comenzar a romper la pupa, comenzaban a encogerse y a secarse y a morir. Pero no había que ayudarlas a nacer, según dice el cuento. Pero un día, me decidí a intervenir (como si ya no lo hubiera hecho al traérmelas al interior de mi casa y darles de comer zapallo, cuando se terminaban las hojas de la planta nutricia) y con una que empezaba a secarse, intente romper apenas la pupa en la base, que es por donde las he visto aparecer, con un escarbadientes, salió algo así como una antena, rompí un poco más y salieron la patas que se movían, al ver que estaba viva, desgarré aun más la bolsa y salió un ala pegoteada, sentí que ya había hecho suficiente y la coloqué con cuidado sobre una planta del jardín, al sol directo. Con las horas, la mariposa había encontrado fuerzas para despegarse de la pupa y desplegar sus alas y secarse, aunque su cuerpo, que debía ser negro, era grisáceo y sus alas, que debían ser anaranjadas brillantes, estaban opacas, emprendió su vuelo finalmente. Mi conclusión (cada uno sacara la propia) es que hagamos nuestra experiencia, las historias que imparten la forma correcta de actuar, a menudo deberían ser revisadas, en cada momento de nuestra vida podemos encontrar diminutos desafíos para hacer las cosas distintas, podemos cambiar, podemos escribir un nuevo cuento para nosotros y tal vez signifiquen vuelos de libertad para otros.

Analía Príncipi

DNI 18.574.798

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