Cartas de lectores

¿Lo hacemos demasiado fácil?

Jueves 10 de Octubre de 2019

Próximo a cumplir 72 años de edad, escribo estas líneas haciendo referencia a hijos y nietos, de esta generación. Con frecuencia me pregunto si no estamos criando y formando jóvenes demasiado cómodos, con poco hábito al sacrificio y sin experiencias para enfrentar los desafíos de la vida. Jóvenes y adolescentes privilegiados, pertenecientes a una clase media que a fin de mes tiene alguna capacidad para el ahorro y el consumo. Influyen en esta conducta, una serie de factores que prevalecen en nuestra sociedad actual, en la relación de padres e hijos y de abuelos y nietos: la tecnología (la facilidad para llegar a algunos elementos, exageran el consumismo), la “familiaridad”, “la simpleza” de la relación de chicos y adultos, la crítica a los modelos de crianza tradicionales y el quiebre de la autoridad docente, entre otras cosas. Es verdad que también influye el miedo, somos una generación de padres y abuelos temerosos, el espacio público se ha tornado muy hostil, los riesgos asoman en cualquier esquina y eso nos ha transformado en protectores de los chicos y jóvenes, intentamos protegerlos en demasía, casi al punto de meterlos en una burbuja, nos cuesta soltarlos, los llevamos y traemos a todos lados, nos atemoriza el cruce de avenidas, que usen la bicicleta, que tomen un colectivo o que vuelvan caminando en las primeras sombras de la noche. Otra realidad de nuestro tiempo, somos una generación de padres y abuelos culposos, nos cuesta poner límites y apelamos a ciertos justificativos atendibles: “es mejor acompañarlos que dejarlos solos, controlar nosotros y no mirar para otro lado, si lo van a hacer que sea con nuestra guía y nuestra contención”, suena razonable y quizás lo sea, pero aquí aparece la pregunta inevitable: ¿no se lo estamos haciendo demasiado fácil, no los estamos acostumbrando a una excesiva comodidad? Otro dato de nuestra realidad, en los últimos años los colegios se han acomodado más a los alumnos que los chicos a los colegios. En casa también se sienten más cómodos, tanto que es normal que sigan viviendo con sus padres pasados los 30 años, y las vacaciones familiares se acomodan para que los chicos estén con sus amigos. Resumiendo estas líneas, me pregunto ¿les estamos inculcando la cultura del sacrificio? ¿Les estamos enseñando a ganarse la vida y a necesitar menos? Así vamos transitando esta etapa de nuestra vida con la consiguiente dificultad para encontrar el punto medio.

Jorge Bustamante

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario