Reflexiones

Llegó tarde, pero es ahora

Domingo 02 de Mayo de 2021

El 21 de enero fue el Día Internacional del Abrazo, no lo recodamos o quizás no quisimos hablar de este acto espontáneo, incorporado a nuestras rutinas de convivencia. Expresan vivencias, emociones, sentimientos de amor, amistad, pasión, reconocimiento, no necesita palabras. Los brazos enlazados al cuello, a los hombros del otro son mensajes, dicen lo que así se dice, llegan más allá del lenguaje. Los dos o el grupo decodifican el mensaje: tocar, ser tocado por otro cuerpo ha sido ampliamente demostrado que es una necesidad del humano para sobrevivir íntegro. Quizás alguna vez empujado por una emoción te abrazaste y sentiste alguno de sus efectos. Reducen la ansiedad, disminuye la carga del estrés, puede reducir la presión arterial, fortalecer mecanismos inmunológicos y funciones neuronales, aumentando neurotransmisores. Pero todos alguna vez lo hacemos cuando no encontramos palabras para el dolor o la alegría. Puede ser público o privado, sin estigmas de sexo ni edad, culturales, religiosos, de raza o de ideas. Registrado en las diferentes expresiones del arte como “El Abrazo” de Picasso y tantos otros, los de nuestros héroes en Maipú, Guayaquil. El mismo abrazo que descarga de emociones a los deportistas es reconocido como parte de la terapia en las personas con capacidades diferentes. Ahora, de todos los límites que nos traza la pandemia es posible que la que más duela y más consecuencias nos deje sea la imposibilidad de abrazarnos. Ahora esperamos acunando la esperanza de un día, otra vez poder extender los brazos y escondernos entre los del otro, para dar y recibir esta forma de caricia que envuelve como un beso.

María Alcira Velázquez

DNI 2.822.756

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario