Carta de lectores

Libertad de opinión

Sábado 12 de Septiembre de 2020

Una opinión puede desagradar y hasta ofender, puede ser más o menos sincera, espontánea, interesada o persuasiva; pero precisa el poder ser para originar otra en respuesta. No siempre esta comparte el lenguaje, el carácter o la intención de la que le diera origen; alguna vez mejora el vínculo entre los interlocutores, otras lo rompe irreparablemente. Cuando la respuesta a las palabras es su prohibición no sólo se quiebra toda comunicación sino que además se cancela el derecho garantido de todo individuo a expresarse libremente en democracia. El respeto y la tolerancia escudan a las palabras ayudándolas a transitar en tiempos difíciles, pero convengamos que la forma es sólo una convención, un pasaporte ajeno a lo que porta. Hoy enoja en sobremanera y preocupa tanta intolerancia hacia las palabras en casa.

Karina Zerillo Cazzaro

DNI 21.653.863

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