Lunes 19 de Mayo de 2008
Hasta cuándo vamos a tener que soportar el maltrato de algunos comerciantes que se abusan de los consumidores, no sólo con sus márgenes de ganancia sino con la atención que nos dispensan. Como el mal momento que soporté semanas atrás en un negocio de la avenida Alberdi al 600. Su dueña (sí, este es el caso en que los empleados tratan mejor a los clientes que el propio dueño) pretendió "repararme" un lente nuevo, costoso por cierto, que había retirado días antes y que tenía una falla de fábrica. Cuando sugerí el posible cambio, es imposible reproducir las barbaridades que me dijo, gritando desbocadamente y muy nerviosa. "Yo no me llamo un armazón", me dijo elevando la voz. No, señora, usted se llama Leonor y es la dueña de Optilen.
María Laura González,
DNI 10.592.04