Miércoles 28 de Mayo de 2008
La señora Nereida Brumat Decker vuelve a poner en evidencia su intolerancia, que es por otra parte la tradicional y característica intolerancia de la Iglesia Católica. Respecto a sus quejas por las pintadas, vuelvo a decir lo que ya he repetido una y otra vez en estas páginas: "Quien siembra vientos cosecha tempestades". Ustedes, los católicos, como los freudianos, debieran aceptar de una vez por todas, que por suerte y Gratia Deo, somos todos distintos. La diversidad nos une. O debiera unirnos. Doña Nereida debería saber, además, que nos encontramos en el siglo XXI y que en el Primer Mundo, el mundo que tiende a la tolerancia y al reconocimiento del divorcio, los homosexuales, lesbianas y uniones entre personas del mismo sexo, ha terminado aceptando y legislando todo ello, hace ya un buen tiempo. Respecto a sus consideraciones del ateísmo marxista, puedo decirle que lo peor de la práctica marxista no es precisamente el ateísmo. Del Che Guevara celebro coincidir en un todo con usted. Le diré más, un sacerdote católico que atendía espiritualmente a los numerosos condenados a muerte por el régimen castrista, narra que el siniestro personaje asistía muy ufano a los fusilamientos, fumando displicentemente uno de sus costosos habanos.
Cristián Hernández Larguía, LE 3.687.935