Cartas de lectores

Las elecciones del odio

En muy poco tiempo ingresaremos al cuarto oscuro para elegir al nuevo presidente de la Nación.

Martes 06 de Agosto de 2019

En muy poco tiempo ingresaremos al cuarto oscuro para elegir al nuevo presidente de la Nación. Si fuéramos un país normal elegiríamos entre dos o más propuestas de gobierno, evaluaríamos el grado de conocimiento de los candidatos, su probidad moral, su capacidad para ejercer la magistratura más importante del país. Si fuéramos un país normal votaríamos en función de nuestra razón y no de nuestra pasión. Lamentablemente, no somos un país normal. Como no lo somos la elección presidencial que se avecina será definida por el odio que sentimos por Mauricio Macri o Cristina Kirchner. Si quienes odian a Macri son superiores en número a quienes odian a Cristina, Alberto Fernández jurará como presidente el 10 de diciembre próximo. Por el contrario, si quienes odian a Macri son inferiores en número a quienes odian a Cristina, Macri conseguirá la reelección. Hoy la inmensa mayoría del electorado (un 80 por ciento, calculan los encuestadores) se encuentra encolumnada de manera incondicional detrás de Macri y Cristina. Son dos grupos antagónicos, fuertemente enfrentados, que responden exclusivamente al odio y amor que profesan por los dos políticos más poderosos del país. Pocas veces en nuestra historia una elección presidencial estará tan a merced del fanatismo más virulento, del más férreo dogmatismo que impide a los votantes pensar, discernir, calcular. La polarización es de tal magnitud que el otro es el enemigo a destruir, no el adversario a vencer. Más que un voto positivo, será un voto "en contra de". Para los macristas lo único que importa es que Cristina sea pisoteada y para los cristinistas sólo vale el aniquilamiento de Macri. Lo que se avecina no será una normal competencia por la presidencia, sino un combate entre dos ejércitos que fueron creados para alimentar el egoísmo de dos dirigentes que se creen superiores a todos nosotros.

Hernán Kruse

¡Un poco de consideración!

Con fecha 19 de junio de 2019 solicité la baja por internet de mi teléfono fijo 0341 4495105, me contestan número de gestión I-BUBW88F6. El 28 de junio llamé a Telecom (0800-555-999) en varias oportunidades, está el contestador que dice "ocupado" y se corta. Ahora están reclamando que abone la suma de $499.83, con vencimiento 26 de julio, ese día me apersoné a Defensa del Consumidor para hacer el reclamo. Ahí me informan que debo presentarme en Telecom-Personal de calle Pte. Roca al 800 para solicitar la factura, ya que no me llegó como en otras oportunidades. Allí, después de una gestión, un empleado llama a un número, me pasa la llamada y desde la otra línea dicen que la factura la enviarán por correo, tardando aproximadamente siete días. Ante mi solicitud para que la envíen a mi correo electrónico, contesta que no puede ser debido a que el teléfono se dio de baja (desde 2 de julio no tengo más tono). Regresé a Defensa del Consumidor y me dicen que debo solicitar número de reclamo, después ir al Ente Nacional de las Comunicaciones, en calle Córdoba 721 en el horario de 8.30 a 14.30. Regresé a Telecom, el mismo empleado llama a un número y me pasa la comunicación donde me informan que el reclamo es 1BYB7897A. Mi pregunta, ¿es tan difícil dar de baja a un teléfono que no utilizo? No estoy en condiciones de hacer tantos trámites, viajando en taxis. ¡Tengo más de 85 años!

Herberto Sozzo

DNI 5.146.410

Aníbal, el salvador de Cambiemos

Cuando los números "están difíciles", cuando parece que debido a sus muchas torpezas y errores el oficialismo será castigado en las urnas, siempre habrá un Fernández para polarizar la opinión y otorgarle ventajas a la gente de Cambiemos. Cuando los videos que mostraban a Alberto haciéndole las críticas más despiadadas a Cristina habían dejado de sorprender al potencial votante apareció Aníbal (cuando no) y como en el juego de la OCA mandó al Frente de Todos a la Casilla 58 (volver a Casilla 1). Justo cuando todo parecía encaminarse por el lado de la seriedad, de la prudencia, cuando las encuestas en el Gran Buenos Aires empezaban a sonreírle a Kicillof, Aníbal confesó que preferiría dejarle a Barreda a sus hijos, antes que a Vidal (María Eugenia). Y la gente volvió a sentir el frío en la nuca, el pavor a volver a ver esa imagen horrible de quien nos mentía en la cara, aseverando que los números del Indec eran correctos, que Alemania tenía más pobres que la Argentina, que el fiscal Nisman era un "putañero" que dilapidaba nuestros dineros con "gatos", casi, como justificando que le hubiera pasado lo que le sucedió ese oscuro fin de semana de enero de 2015. Y Colorín Colorado, el 11 de agosto tendremos la respuesta de cómo cayó en los bonaerenses la "humorada" de este Fernández.

Juan José de Guzmán

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