Reflexiones

Las diferencias sociales

Miércoles 23 de Junio de 2021

El domingo pasado, Día de la Bandera y Día del Padre, estaba parado en la puerta de mi casa esperando el momento del almuerzo. Mi vecino inmediato estaba preparando un asado y el olor del humo se sentía en la calle. En esos momentos, pasó otro vecino, más lejano, que vive en una pobreza extrema, pese a que trabaja todos los días. Y, al verme, luego de responder a mi saludo, me dijo: “Mirá, qué tal ese Día de la Bandera, vos vas a comer asado y yo fideos hervidos”. Obviamente, él creyó que al asado lo estábamos preparando en casa. Pero no me dio tiempo a responderle, porque dobló en la esquina. De inmediato, hablé con mi hijo de 27 años, y le comenté lo sucedido, agregándole que “entre los muchos desafíos que ya están instalados en nuestra sociedad, que le tocarán enfrentar a él y a su esposa cuando forme su familia y tengan hijos, este, el de las diferencias sociales, será uno de los más cruentos”. Y creo que no estoy exagerando con el calificativo. Porque la diferencia social está impregnada de acidez y de crueldad en la mirada y el sentimiento de los pobres. Al vacío existente entre el que tiene y el que carece de lo substancial y necesario, no hay cómo llenarlo. La brecha es muy grande, demasiado grande para jóvenes como mi hijo que desean y sueñan una Argentina mejor, y se preparan para abordar con su mejor intención un futuro complejo, lleno de adversidades. Como sé de su gran sentimiento futbolero, le dije finalmente: “Siempre recuerda que esa bandera celeste y blanca, casi olvidada actualmente por el pueblo malherido por las carencias y las enfermedades, es más importante que la de tu equipo de fútbol favorito”.

Daniel Chavez

DNI 12.161.930

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