Cartas de lectores

Ladrones en el centro

Las declaraciones del ministro de Seguridad, Máximiliano Pullaro, serían hilarantes de no ser tan indignantes.

Martes 27 de Noviembre de 2018

Las declaraciones del ministro de Seguridad, Máximiliano Pullaro, serían hilarantes de no ser tan indignantes. ¿Que "en quienes llevan a cabo las detenciones se genera mucha frustración"? ¿Que "el que las hace tiene que pagarlas"? Preguntaría si es chiste, pero no lo es. Pullaro es la máxima autoridad del Ejecutivo en estos asuntos y hace referencia a ellos como si no fueran su responsabilidad. Sus dichos no son más que palabras, destinadas a llenar el vacío de la total incapacidad, o peor aún, deliberada inacción de los responsables de resguardarnos. Fuerzas de seguridad mal preparadas y mal equipadas, tecnología que no se aplica, leyes inadecuadas, jueces indulgentes y un sistema que parece diseñado para garantizar la impunidad a los delincuentes, los cuales son tratados como víctimas, cuando de hecho son victimarios. Todo contribuye al estado actual de las cosas. He señalado en un correo anterior quiénes son las víctimas de estos delitos, y lo repito: ancianos jubilados, trabajadores, cuanto más indefensos mejor. La presencia policial es despreciable, nunca están cuando se los necesita y si están, se muestran reacios a actuar, salvo escasas excepciones. Y ahora el ministro de Seguridad se rasga las vestiduras porque los delincuentes "entran por una puerta y salen por la otra". El uso de este dicho es sintomático: es tan viejo como nuestro país, si no más. Y los actuales gobernantes rubrican una vez más su validez inalterable, hablando mucho y haciendo nada.

Juan Pablo Zucco


La final de la Copa Libertadores

Es bien sabido que los juegos son, para los animales sociales, amables entrenamientos para la vida, la que por lo general no lo es tanto. Como un simulacro con reglas compartidas, toda actividad lúdica implica el reconocer en el otro capacidades, intenciones, estrategias y modos e intentar dominarlos. Ganar o perder no es el objetivo de la simulación; el aprender del evento y aprehender del escenario de juego posiciones, lugares, visiones, son los reales motores de esa ficción. Privado del juego un individuo es autista y una sociedad un conjunto fragmentado e irreconociliable. Tal vez no sea casual que a la hora de jugar los argentinos no sepamos hacerlo. Algunos "papelones" presagian tragedias; la torpeza mayúscula es no verlo.

DNI 21.653.863


El show debe continuar

Algo que al parecer olvidaron los jugadores de Boca Juniors, un desliz de memoria poco casual ante un hecho de violencia, quizás por encargo, que pinta provenir desde su misma camiseta y desde una cabeza poco pensante. Un megaoperativo de seguridad no pudo prevenir que los vidrios, completamente desprotegidos, de las ventanillas del micro que transportaba a los jugadores del equipo azul y oro se hicieran añicos al ser impactados hiriendo levemente a quienes debían jugar la tan mentada final de la Copa Libertadores frente a su eterno rival, River Plate. Un partido suspendido, sesenta mil arriesgados espectadores desilusionados (casi como los hinchas de Boca que no pudieron asistir pese a la intervención del presidente de Argentina que además es dueño de Boca Juniors, y curiosamente decidió no asistir a este histórico encuentro) y la prensa internacional dudando de la idoneidad de nuestro país para albergar un G-20 ya en puertas. Algún rumor de tener que jugar este encuentro a puertas cerradas, sin hinchada de color alguno, casi rubrica lo ocurrido. Triste, infantil, bajo y muy lejos de cualquier espíritu deportivo, a miles de años luz de alguna madurez social y gubernamental; pero la cobardía no hace gladiadores y la estupidez tampoco, ambas presentes este sábado en el Monumental, casi como para no quebrar la rutina o molestar a la costumbre.

Karina Zerillo Cazzaro


Licencia de conducir (VI)

Hay novedades con respecto al tema que nos preocupa, y sobre el cual hemos hecho conocer nuestra posición en cartas de lectores del corriente mes. Para los residentes en la ciudad de Buenos Aires, jubilados o pensionados que reciban haberes equivalentes a dos jubilaciones mínimas no pagarán la renovación de las licencias de conducir, y la vigencia de las mismas será de tres años para los ciudadanos entre 60 y 69 años, y a partir de los 70 tendrá una validez de dos años. Así fue determinado y aprobado por los legisladores en el Foro de la Tercera Edad. Espero que tomen ejemplo los nuestros y vean que es viable conceder lo solicitado, si es posible hacerlo en Buenos Aires por qué no acá. Las leyes de tránsito son nacionales.

Oscar Gariglio
DNI 6.014.974


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