Martes 25 de Marzo de 2008
Señor Cristián Hernández Larguía: debo responder a su carta publicada el pasado 22 de marzo: no ponga palabras en mi carta que yo no escribí. Mi defensa fue hacia Rosas, no hacia la matanza de indígenas; si pareció así, fue un error involuntario. Todo lo demás corre por su cuenta. Evidentemente tiene una imaginación desbordante. Me gustaría ver de qué va a acusar a la señora que días atrás defendió a Perón. Aparentemente, usted gusta de sumar adeptos, ¡hasta podríamos formar un club de opositores! Y agrego: estoy de acuerdo con ella. Me encantan los debates cuando se puede dialogar y compartir, nadie es dueño de la verdad absoluta. Aunque admito que me encanta tener la razón y convencer al resto de que la tengo, pero todo tiene un límite. Usted está tan imbuido en su odio que no escucha y ataca con ferocidad a todo aquel que no piensa igual. Es un fanático intolerante. Y eso no está bien, porque el fanatismo nunca llevó a nada bueno. Así que como probablemente vuelva a contestarme con insultos velados (o no tanto); considero mejor no volver a responder sus cartas, ya que usted va a estar sistemáticamente en contra de todo lo que yo diga. Es evidente su incapacidad para aceptar que otras personas piensen distinto. Ah, una cosa, antes de finalizar le aclaro que mi casa está firmemente afincada en el suelo, aunque confieso que cuando era más chica me encantaba treparme a los árboles. ¿O hacía referencia a mi signo en el horóscopo chino, que es serpiente? En cuanto a los nombres de las calles, deje de hacerse mala sangre, hombre. El nombre de las mismas varía de acuerdo al gobierno de turno. ¡Buenos días, buenas tardes y buenas noches!
Erica Gisela Alí, DNI 25.959.607, lucerocanalla@yahoo.com.ar