Jueves 17 de Julio de 2008
La soberbia es un estado de ánimo que embriaga de ficción a la mente y de absolutismo al instinto. Es la negación de la sensatez y el reverso de la piedad. Soberbios encontramos a cada momento. En el trabajo, en la calle y en todo espacio público por el que la vida nos hace transitar cotidianamente. Entre todos estos pormenores, la soberbia política no es la excepción. Referente a esta endemia, el sociólogo alemán de fines del siglo XIX, Max Weber, dice: "Un buen político tiene que tener por lo menos, tres cualidades: pasión, sentido de responsabilidad y mesura". En especial esta última virtud, que es la que nos impide distanciarnos de la realidad. Si en la excepción de estas cualidades, el político se considera excelso, esta autocualidad lo conduce irremediablemente al desprecio. Reflexión que no debemos subestimar es la del presidente de México, Vicente Fox: "En política no cabe la soberbia, ésta lleva a la corrupción y a la pérdida del diálogo". Estimó que en la reciente y larga disputa, "soberbia soja", tendría, desde el primer momento, haber comenzado por el diálogo, función de la razón que conduce al entendimiento mutuo. Si bien, es como dice Tucídides: "El diálogo no siempre soluciona los problemas, pero por lo menos pone de relieve con la mayor claridad posible la totalidad de los aspectos de la cuestión".
Roberto Linares