Cartas de lectores

La salud y el planeta

Tanto la salud humana como la de nuestro planeta se ven afectadas por una causa común: la vorágine cultural y mediática, vinculada al depredador turbocapitalismo actual, que como un agujero negro se devora tanto los recursos naturales como gran parte de las potencialidades del hombre.

Miércoles 13 de Febrero de 2019

Tanto la salud humana como la de nuestro planeta se ven afectadas por una causa común: la vorágine cultural y mediática, vinculada al depredador turbocapitalismo actual, que como un agujero negro se devora tanto los recursos naturales como gran parte de las potencialidades del hombre. Él, en esas circunstancias, es sometido a una brutal competitividad, causante de estrés, desgaste, enfermedad, invalidez y muerte. Es sabido que, por lo general, al fumador, cuando todavía goza de buena salud, le resulta difícil abandonar su hábito. En tal caso debe renunciar al placer inmediato y concreto que le posibilita el acto de fumar, a cambio de evitar alguna hipotética enfermedad futura relacionada con el tabaquismo, que tal vez nunca ocurra. Los terrícolas compartimos el penoso dilema del fumador: no hay voluntad para el cambio preventivo, dado que tanto los países como las diversas industrias deberían enfrentar un costo actual a cambio de un incierto y gradual beneficio. Sería bueno que nos preguntásemos sobre el para qué y el porqué de someter al planeta a los actuales niveles de contaminación. Se sabe que el bienestar de la población crece al compás del aumento del PBI, pero hasta un determinado punto, que ronda los U$S 15.000 de ingreso per cápita: allí se estabiliza y ya no crece. Si consideramos que el ingreso per cápita de los países desarrollados está por encima de los U$S 35.000 —y que llega incluso a picos de U$S 80.000 en Suiza, U$S 100.000 en Noruega o U$S 110.000 en Luxemburgo— podemos concluir que estamos estropeando el planeta en balde, porque proporcionalmente la mayor parte de la riqueza actual no cumple con el propósito básico que debería buscar: mejorar el bienestar de las personas. Así, ¿cuál es el sentido? ¿Enriquecer a un puñado de megamagnates, titulares de las principales multinacionales afines? Si este fuese el inconfesable motivo, conviene recordar que menos de cien de ellos ya poseen más de la mitad de la riqueza mundial. Es realmente penoso que la imbecilidad humana llegue a semejante punto: el de arriesgar la vida en el planeta en pos de perpetuar en el Olimpo a estos camuflados semidioses contemporáneos.

Jorge Ballario
DNI 10.858.926


Por un centro de rehabilitación

Leí varias notas en este diario sobre el destino del predio del ex comando. A mi parecer, deberían ponerse de acuerdo Nación, provincia y municipio para hacer un centro de rehabilitación modelo. Pues cuenta con grandes espacios, pileta y entrada de vehículos por calle 9 de Julio. Por allí podrían entrar ambulancias y demás servicios especiales. Sería ideal para los pacientes de hospitales públicos, Iapos, Pami y otras obras sociales. En Rosario no hay un lugar así público. Se derivan a centros privados con el consiguiente gasto extra. Esto lo he pasado con familiares y conocidos, y es una odisea conseguir lugar disponible. Está bien que se usen los espacios para cultura y esparcimiento, pero creo que es primordial la salud.

Nélida Carmen Colicchia


Automóvil sin patente (II)

Contestando y apoyando la carta de quien la hizo, bajo el título "Automóvil sin patente" (del 11 de febrero), completo la información ante la impunidad del propietario del vehículo (tiene varios) que con "picardía criolla" se baja del vehículo y patea hacia abajo del auto la patente que tiene bisagra. O sea, que si el controlador de estacionamiento medido, no tiene problemas de cintura y decide arrodillarse y mirar bajo el vehículo la patente es claramente detectable. Claro está, que ese símbolo militar amedrenta, o los bolsones con los que en determinada ocasión el titular del vehículo compensó a los muchachos controladores de estacionamiento.

DNI 38.021.435


Ocho meses esperando el bacheo

Hace ya ocho meses que las calles Rodó y Venezuela (Eva Perón al 7500), entre esta última y Chassaing, poseen unos pozos profundos y se observa a diario la rotura de coches (ejes, ruedas, chapones) al circular por esas cuadras. Ni hablar cuando llueve y los pozos se llenan de agua, pues son tomados como charcos y más de un auto se ha quedado. Personalmente, he hecho ya dos reclamos a la Municipalidad con número de expediente pero el mantenimiento no llega. Quisiera saber si la Municipalidad comenzará a hacerse cargo del arreglo de estos vehículos. Por favor, que nuestros impuestos vuelvan a nuestro barrio. Pagamos puntualmente, no corresponde estar esperando ocho meses un arreglo. ¿O acaso puedo demorar ocho meses en pagar mis impuestos sin que pase nada?

Susana Fonseca
DNI 13.788.008


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario