Carta de lectores

La salud en el municipio de Rosario

Domingo 08 de Noviembre de 2020

Médicos, enfermeros y otros trabajadores de la salud son los que hicieron posible la salud de Médicos, enfermeros y otros trabajadores de la salud son los que hicieron posible la salud de Rosario. El reconocimiento y defensa de sus derechos debe ser hoy inclaudicable e indelegable. Hoy el personal está cansado, con bajas por enfermedad y frecuentes muertes. Reaccionemos antes de que sea tarde. Es en honor al trabajo y al esfuerzo de 30 años de salud pública de nuestra ciudad y a quienes hicieron posible lo que se llamó el milagro de salud del municipio de Rosario. No lo tiremos por la borda. Conozco muy de cerca lo que significó desde el principio la gesta de construcción de un sistema de salud integrado, racional, bien equipado, con grandes dirigentes, valiosos asesores y el sacrificio cotidiano de los trabajadores de la salud del municipio: médicos, enfermeros, bioquímicos, psicólogos, odontólogos, profesionales de diferentes ciencias sociales. He acompañado este proceso desde antes de su concreción, cuando en las aulas de la Asociación Médica de Rosario y desde Cuadernos Médico-sociales se pensaba, ya desde la restauración democrática, cómo se debería fortalecer y articular un sistema de salud que sea accesible para toda la población, eficiente, de respuesta rápida, bien equipado, con articulación entre todos los efectores, con profesionales capacitados y gozando de todos sus derechos: carrera, remuneración justa, seguridad en el trabajo. Desde los 90, estas ideas rectoras pudieron empezar a materializarse con la participación de miles de trabajadores de la salud, a través de congresos y otras instancias de diálogo con las autoridades como con la población, por el fenómeno notable del crecimiento y fortalecimiento de los centros de salud de los barrios. Acompañé este excepcional movimiento pluralista como coordinador científico de la Secretaría de Salud Pública y luego como asesor del Ministerio de Salud provincial durante las gestiones de Miguel Cappiello y Mario Drisum. He editado 30 libros de la serie “Salud en el municipio de Rosario”, donde se condensan las ideas rectoras, las propuestas, las discusiones y los resultados de la gestión desde 1990 a 2010 y posteriormente en la provincia. La llegada de la pandemia no tomó desprevenido al sistema y las primeras respuestas tuvieron resultado reconocido mundialmente. Luego de meses de trabajo de los equipos, tanto de la ciudad como de la provincia, asistimos a un crecimiento de los contagios, de la ocupación de camas de UCI y de las muertes por el Covid-19. En forma desgarradora también hemos visto que muchos trabajadores de la salud enferman y hasta mueren en cumplimiento de su trabajo. Los equipos de salud se están diezmando, no siempre se tienen preparados los reemplazos, siendo evidente el cansancio y, en muchos casos, el desaliento de los trabajadores. El personal de salud, en la línea de fuego, necesita algo más que aplausos, mucho menos quien ya no puede escucharlos. A Hermes Binner la población lo despidió con flores y aplausos merecidos y emocionados. Otros trabajadores han sido también despedidos con aplausos. No necesitamos aplausos al final del camino. Necesitamos otro compromiso. La situación es sin duda compleja y se deben estudiar varios factores que están provocando lo que no se esperaba ni se deseaba. Personalmente, no tengo todos los elementos para emitir juicios de valor sobre cuáles son los actores sociales y los factores contextuales que están incidiendo y su importancia relativa. Pero sí me imagino que se debe estar haciendo un análisis riguroso en otros niveles, porque estamos arriesgando mucho: la salud y la vida de la población, así como de los trabajadores de la salud; finalmente está en juego la integridad y credibilidad del sistema de salud que tanto costó construir.

Doctor Juan Carlos Paradiso

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