La puerta en la cara
El sábado pasado fui al barrio Ludueña, por el partido Tiro Federal-Talleres. Al llegar al estadio me encuentro con la sorpresa: no se venden entradas. Lacónicamente, un "robusto" muchacho en la puerta nos comunica:

Miércoles 12 de Diciembre de 2007

El sábado pasado fui al barrio Ludueña, por el partido Tiro Federal-Talleres. Al llegar al estadio me encuentro con la sorpresa: no se venden entradas. Lacónicamente, un "robusto" muchacho en la puerta nos comunica: "Señores, es con invitación especial, no insistan. Tendrían que haber pasado por la sede a retirarlas. Lo siento". Un grupo de más o menos 20 personas nos quedamos perplejos. "¿Podemos hablar con algún directivo?", preguntamos. "¿Para qué? —respondió—, esto es así desde la últimas dos fechas: ¿ustedes, no estaban enterados?". Le digo "No sé, la última fecha que vine fue con Chacarita, además en el diario no decía nada... Nos vinimos hasta aquí, que no es cerca, y no se puede entrar. No entiendo... además, todos queremos pagar la entrada, no tenemos cara ni edad para armar lío, ¿no les parece?". Me dice el robusto muchacho: "Mirá flaco, no insistan y los directivos no están. Vayan al portón principal". Fuimos al portón principal y ahí la cosa fue peor. Si bien un portero entendió nuestras razones, los muchachos de la policía no parecían ser muy permisivos: "¡Córranse!, dejen pasar a la gente que tiene invitación… (invitación, ahora el fútbol es por invitación). No insistan, no se venden entradas, ¿entienden?". El trato me hizo acordar a mi juventud cuando tenías que ir con el DNI por la calle. Hasta que el oficial a cargo solucionó el pleito con un grito: "Acá no entra más nadie, no se venden entradas" y nos cerró el portón en el rostro, con cara autoritaria y hasta como disfrutando de la escena. Nos quedamos azorados, como inmóviles por un tiempo. ¿Acá echan a la gente que quiere pagar entrada? El viejo que estaba al lado mío recordó: "...Y pensar que yo vengo siempre, me acuerdo cuando reinauguraron el estadio, una noche del 2001 con San Martín de Tucumán, o cuando ascendimos con Racing de Córdoba en cancha de Central Córdoba en el 99, o cuando con los mismos cordobeses subimos al Nacional B en el 2003 con gol de Guerra…". El viejo estaba mal, como herido. En viaje de vuelta en colectivo, venía pensando lo que había vivido. Y recordaba al viejo… la cara del oficial, y el antiguo portón (que dicen era el de 27 y Moreno) cerrándose sobre nosotros. Me pregunté: ¿Y las funciones de los clubes; los clubes son sociales según me enseñó mi abuelo? Esto se asemejaba a una especie de impostación empresaria en un barrio lleno de necesidades, y que funciona con derecho de admisión y por invitación. Y encima la cordial policía de Ludueña que comunicaba esta situación a tipos simples, que sólo querían ver un partido de fútbol. Directivos: creo que así van para atrás, resucitaron un club en un esfuerzo digno de elogio, pero de esta forma, el Argentino A está cerca...
DNI 13.958.182