Cartas de lectores

La política pervierte

El Papa Francisco dijo en Birmania, durante una misa en Rangún, sin citar por su nombre a la atribulada comunidad Rohingya, la minoría islámica, que "Sé que muchos tienen que soportar las heridas de la violencia. La venganza no es el camino de Jesús", y pidió "que acabe el conflicto en los estados Kachin, Shan y Rakhine".

Martes 05 de Diciembre de 2017

El Papa Francisco dijo en Birmania, durante una misa en Rangún, sin citar por su nombre a la atribulada comunidad Rohingya, la minoría islámica, que "Sé que muchos tienen que soportar las heridas de la violencia. La venganza no es el camino de Jesús", y pidió "que acabe el conflicto en los estados Kachin, Shan y Rakhine". Myanmar es budista, con una minoría musulmana de un millón de Rohingya. Desde agosto, como respuesta a los ataques de un grupo terrorista autodenominado "Ejército de Salvación Rohingya", los militares iniciaron una campaña que incluyó violaciones, torturas y quema de aldeas. Más de 600.000 huyeron a Bangladés. Francisco "es bueno y amigable, no como los budistas", aseguró un peregrino que participó de esta misa que se caracterizó por ser más "espiritual", sin un solo grito de euforia, marcando una diferencia del catolicismo en muchos países de Asia. El Papa se reunió con los integrantes de la cúpula budista, la Shanga, que en contra de la fama de pacifistas que tienen los budistas, algunos apoyan al ideario más extremista y la represión del Ejército contra la minoría musulmana. Después, Francisco se trasladó a la vecina Bangladesh donde se reunió con una pequeña delegación de Rohingya. Antes, sin mencionarlos explícitamente, habló muy claramente de las minorías reprimidas ante la consejera de Estado y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi. En la película Lord of War, el traficante de armas —Nicolas Cage— sostiene que, en Africa, los líderes de la independencia se transformaron en los peores dictadores. Por caso, Mugabe. Aung San Suu Kyi pasó quince años de arresto domiciliario bajo la dictadura militar de Birmania, ahora Myanmar. El arresto terminó en 2010, después de que, en 1991, recibiera el Nobel de la Paz por su defensa de la democracia y los derechos humanos. En 2011, comenzó un proceso de apertura en el país y en 2015 Suu Kyi ganó las elecciones. Ella no preside -por razones burocráticas- pero tiene el poder. Según distintas ONGs, se trata de una "limpieza étnica". Suu Kyi se defendió y clamó a los cielos que nadie mejor que ella sabe "lo que significa la privación de los derechos humanos" y, sin mencionar a los Rohingya, los llamó "terroristas". ¿Hay que quitarle el Nobel de la Paz?, pregunta que ha sonado en casos como los de Kissinger, Obama o Arafat. No importa que miles de personas hayan enviado una petición al comité noruego, los estatutos no permiten dar marcha atrás. "¡Qué vergüenza Aung San Suu Kyi! (ahora) justificas la carnicería de tu propia gente?" ha dicho Ken Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. Es que una cosa son los políticos siendo civiles —y quizás tengan buenas intenciones— otra cuando hacen campaña y prometen el paraíso terrenal para ganar votos y otra muy distinta cuando ejercen el "poder" que es el de las FFAA y policiales del Estado, con las que hacen "cumplir la ley" y, como toda violencia es necesariamente inmoral, se ven obligados a dejar la moral y si, encima, quieren conservar su "poder", deben usar esa violencia contra cualquiera que pueda inducir una mengua.

Alejandro Tagliavini


¿Realmente son aguas termales?

El miércoles pasado fui con mi mujer a las famosas aguas termales "Victoria del Agua". Lamentables. Apenas llegamos nos dijeron que las aguas estaban frías porque un desperfecto eléctrico había roto las calderas que calientan el agua. ¿Cómo? ¿No son termales? Nos mandaron a una pileta cubierta que sólo ahí había, supuestamente, agua caliente. En realidad, tampoco había, le echaban agua caliente a la pileta hasta que se entibió, pero de sal, nada. O sea propiedades cero. Una estafa. Mucha gente va engañada para curarse de afecciones reumáticas. Es terrible esto. Si constatan hoy por teléfono todavía no hay agua caliente ya que dijeron que demorarían 10 días en arreglar la caldera.
Norberto Murcia
DNI 14.913.770


Investigación médica en Rosario

Ser la Cuna de la Bandera es un galardón que enorgullece a Rosario, pero nuestra ciudad tiene otros méritos para mostrar al mundo. En efecto, la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), el Instituto de Física de Rosario (Ifir) dependiente del Conicet, el Hospital de Emergencias Dr. Clemente Alvarez (Heca), el Instituto de Investigaciones para el Descubrimiento de Fármacos de Rosario (Iidefar) y el Laboratorio Max Planck de Biología Estructural Química y Biofísica Molecular de Rosario (LMPBIOR), son centros de investigación médica que tienen el reconocimiento de la comunidad científica internacional. En su edición del domingo 19 de noviembre pasado, La Capital publicó una extensa nota sobre el investigador rosarino doctor Mauricio Menacho Márquez, vinculado al Conicet y a la UNR. El doctor Márquez, junto a investigadores de Salamanca (España) ha descubierto un gen que puede actuar como supresor de células cancerosas en la sangre, por lo que podría ser decisivo para remitir cierto tipo de leucemias. La leucemia es una enfermedad que se caracteriza por poblar la sangre con glóbulos blancos. A partir de 1827 se comenzaron a informar casos en los que pacientes presentaban gran cantidad de células blancas en sangre, y hasta 1845 se creía que se contraía por contagio. Pero el patólogo alemán, Rudolf Virchow, desterró esa creencia, afirmando que la enfermedad era originada por una anomalía generada por el propio organismo. En el mismo año los doctores escoceses Jonh Bennett y David Craigie también investigaron lo que en principio Rudolf Virchow llamó "sangre blanca". El mismo Virchow, en 1856 acuñó el vocablo leucemia basándose en el griego leukos (blanco) y aíma (sangre); vocablo que perduró hasta el presente. El daño a los glóbulos blancos (leucocitos) generados en la médula ósea desencadena la leucemia, una temida dolencia de la que existen diversos tipos. La nota del diario abunda en detalles precisos para quien quiera interiorizarse sobre el tema; yo sólo quiero destacar la meritoria labor del doctor Mauricio Menacho Márquez, y el alto nivel de la investigación médica en Rosario, valorada internacionalmente.
DNI 6.042.889


La belleza de la vejez

Cuando la madurez fue cediendo lugar a la vejez, tuve temor. Observé a mis pares como nunca, preguntándome como vivirían el pase del final de la lucha firme y prolongada al nuevo tiempo de la jubilación, del receso permanente. Las señales proliferaban por doquier. Una rápida pasada frente al espejo, una visita al dentista, al oculista o al infaltable kinesiólogo, certificaban el acceso a una etapa tan intrigante como novedosa. Siento vergüenza de confesar que solo reparé en los ancianos, cuando comencé a ser una de ellos. Navegando el fascinante mundo, agradecí a la vida el hecho de haberme permitido este arribo. Arribo que no es igual para todos, como sucede en las otras etapas, de las que se diferencia por el hecho de ser la última. Miré con otros ojos y descubrí la injusticia. Mientras mi jubilación resultaba digna, la de muchos, demasiados compatriotas, no lo era. Porque cobraban montos por debajo del índice de pobreza, o porque cobraban excesos obscenos. Y todo continúa igual o peor. Y me pregunto, en base a mi experiencia, si tendrían que ser todos ancianos los integrantes del gobierno para que esta etapa se transite con justicia. Porque está tan cargada de tolerancia, de ternura, de sabiduría y de comprensión que simboliza la auténtica belleza del ser humano, aunque esta vez, sea con muchas arrugas. Por el futuro escaso que nos queda, deseo fervientemente que se iluminen las mentes de quienes tienen el poder de decisión, y que piensen que si otorgan una jubilación digna para todos y tienen la misma suerte que nosotros, algún día podrán disfrutar de esta belleza única.
DNI 3.995.054


Reviviendo viejos y peligrosos fantasmas

A raíz de una violenta represión en el sur protagonizada por miembros de la Prefectura Naval, el joven mapuche Rafael Nahuel falleció de un disparo que recibió en su espalda. Tal como sucedió meses antes con la desaparición de Santiago Maldonado, en esta oportunidad la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reiteró su defensa del accionar represivo de la fuerza que está bajo sus órdenes. Consideró que se está en presencia "de grupos que no respetan la ley, que no reconocen a la Argentina, que no aceptan el Estado, la Constitución, nuestros símbolos, que se consideran como poder fáctico que puede resolver con una ley distinta a todos". Para la ministra los mapuches son una amenaza para la Nación. Este mensaje hace recordar a los comunicados de las Fuerzas Armadas en plena lucha antisubversiva. Parece mentira que el gobierno, obsesionado por imponer un plan económico que atenta contra los derechos de los trabajadores, haga revivir viejos y peligrosos fantasmas para legitimar el accionar de las fuerzas de Seguridad tendiente a garantizar el orden interno. Tal como aconteció en la desgraciada década del setenta del siglo pasado, ahora pareciera que el gobierno intenta ocultar la realidad haciéndole creer a la opinión pública que hubo enfrentamientos cuando en realidad lo que sucedió en Bariloche fue lisa y llanamente un fusilamiento. La prueba más contundente es la bala 9 milímetros alojada en la espalda de Rafael Nahuel. Sin embargo, para la ministra de Seguridad, lo realizado por el grupo Albatros fue "una acción legal y legítima". Vale decir que para el gobierno nacional asesinar fríamente por la espalda a un joven indefenso implica actuar legal y legítimamente. Para no ser menos que la ministra, la vicepresidente de la Nación, Gabriela Michetti, dijo sin sonrojarse que "el beneficio de la duda lo deben tener siempre las fuerzas de Seguridad que ejercen el monopolio de la fuerza que tiene que ejercer el Estado". "Nosotros", dijo Bullrich,"no tenemos que probar lo que hacen las fuerzas de seguridad". Vale decir que si más adelante secuestran a una persona y la encierran en una cárcel clandestina, el gobierno no se sentirá obligado de probar ese hecho aberrante.
Hernán Kruse

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