Viernes 01 de Febrero de 2008
¿De dónde saco las ideas descabelladas? Del mismo lugar que saco las razonables. Mi viaje a Emiratos Arabes me llevó a reflexionar sobre la importancia y el valor de tener creatividad, visión de futuro, coraje emprendedor, apertura, inteligencia e intuición; valores estos tan o más importantes que los recursos naturales con que se pueda contar. Cuando hablamos de Dubai, lo impresionante de lo que se está haciendo en ese lugar en tan poco tiempo nos llena de asombro, pero al hacer mensión ante cualquier persona de estos hechos enseguida seguro que nos va a acotar: "¡Claro, fruto del petróleo!". Grave error, pues el petróleo sólo significa el 10% de sus ingresos y está estimado que en término de 10 años se les termina ese recurso. Preocupados por esto vieron la necesidad de generar nuevas fuentes de recursos y apostaron fuerte a ser los número uno en todo y despertar la admiración del mundo. Con gran visión la monarquía gobernante determinó reglas de juego muy claras, seguras y atractivas para seducir al capital, lo que generó monstruosas inversiones. Comenzaron ganando terreno al mar con proyectos faraónicos, 1.600 edificios en construcción con 60 pisos, el edificio más alto del mundo pero no se conoce su altura final para que no surja nada superador, hotel 7 estrellas único en el mundo, pista de esquí de 400 metros dentro de un shopping. En definitiva, a lo que ellos apostaron es a ser los más importantes en todo y a que Dubai brille por donde se lo mire. Tal es así que salir con el auto sucio equivale a una multa de 100 dólares, tirar un pucho en la vereda es algo similar. De lo que no pude enterarme es de qué hacen con la basura, ya que en los pocos días que estuve no pude ver contenedores en la vereda ni camiones recolectores. Dicen que toda comparación resulta odiosa, pero a mí me traía en cada momento una reflexión sobre lo que nosotros tenemos, cuántas posibilidades desperdiciadas. Mientras ellos están ganando terreno al mar, en nuestra querida Rosario tenemos 58 hectáreas en pleno centro (Hipódromo) más 8 hectáreas (ex Rural) desperdiciadas. ¿Será que Dios le da pan al que no tiene dientes? ¿Cuántas cosas se podrían hacer en el Hipódromo pensando en grande y convenciéndonos de que podemos ser los más importantes del turf mundial? Cualquier idea poderosa es absolutamente fascinante y absolutamente inútil hasta que decidamos usarla. Claro, más fácil es no meterse en problemas y seguir haciendo la plancha sobre la soja.
Sebastián Angel Ambrogio, LE 6.139.568