Sábado 31 de Mayo de 2014
Hoy prendo el ventilador, aunque hace frío. Y al que le quepa el sayo que se lo ponga. Tuve que realizarme una cirugía de cataratas en el ojo derecho. Recurrí a tres oculistas que atendían por la obra social Iapos, que es la que me corresponde. Desde hace 35 años aporto como afiliado, actualmente me descuentan por recibo de sueldo 410,76 pesos. El primer oculista, Matko Vidosevich (una orden de 30 pesos la consulta) me atendió, me controló y no habló de costo de la cirugía; pero como venía la mano, a buen entendedor sobran las palabras. Saludé y me retiré. El segundo, Raúl Tasada (h) atiende un centro municipal al que pertenezco. Me realizó unos estudios y al final de los mismos me dijo que la cirugía salía 3.500, 4.000 y 4.500 pesos. Me dijo que cualquier elección era buena. Me comuniqué personalmente con el director del centro de salud, Omar Mangiolavori y le comenté si correspondía tener que abonar para que me operara. Palabras más, palabras menos, que él no podía resolver al respecto. Me dirigí a Iapos de calle Buenos Aires 1450 a buscar alguien que me indicara qué cirujano me podía atender y que la obra social se hiciera cargo como corresponde del pago profesional. Conversé con varias empleadas, quienes me manifestaron que desconocían al respecto. Una de las empleadas me sugirió que los días martes y jueves de 8 a 10,30 atendían de la Asociación Médica, que conversara y viera. Concurrí y me atendió una señorita. Le expliqué lo que pasaba y no me dio ninguna respuesta que solucionara la situación. Tanto insistí que me dijo que viera al oculista fulano de tal. Pedí un turno (30 pesos una orden) y me dijo que la operación salía 2.500 pesos. No me quedó otra que conseguir el dinero y operarme, ya que no podía seguir dando vueltas. Me pregunto para qué me descuentan mensualmente si el día que lo necesito la obra social no se hace cargo. Lo último que faltaba es que me dijeran "andá que te atiendan en el Hospital Centenario o en el Provincial". Por favor, señores directores de Iapos, solucionen esta corrupción.
1397909876Antonio Osvaldo Duca
Sobre el Palacio Canals
Con referencia a la nota de La Capital del viernes pasado, en la que se alude a las obras de restauración y puesta en valor del Palacio Canals o ex Palacio de la Higiene, donde será inaugurado el nuevo emplazamiento del Iapos, en el mes de agosto, quisiera hacer un poco de historia: Juan Canals, político rosarino, donó a su ciudad este palacio, que fuera su residencia, obra del arquitecto inglés Herbert Hillary Boyd Walker, palacio hermano de otras bellezas proyectadas por él, Villa Hortensia, entre ellas, es decir, una donación a todos los rosarinos. De estilo ecléctico academicista, está rodeado por un jardín; la fachada presenta un frontis y balcones, alguna vez tuvo una pequeña cúpula y un reloj, reemplazados, quizás al establecerse como Palacio de la Higiene, por una torreta con el escudo de Rosario. Se accede al mismo por una magnífica escalera de mármol de Carrara, escoltada por barandas de bronce. En la parte posterior, tres rejas de la histórica fundición Righetti se asentaban sobre pequeñas aberturas y una mampara de vidrios esmerilados, repartidos, posterior al proyecto original, lo hacía característico. Si bien el pliego de la licitación contempla el respeto a los elementos históricos y patrimoniales, no se detalla cuáles, y esta obra, comenzada en el año 2011, pasó por diferentes empresas. Primero Coirini, luego Pecam, quizás la primera fuera la encargada de levantar dichos elementos históricos y patrimoniales. Dado que este palacio fuera una donación de Juan Canals a la ciudad, me preocupa la total ignorancia del paradero de esos elementos que forman parte del patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad. Hemos preguntado con otras personas interesadas en el patrimonio rosarino a la empresa Pecam sobre el destino de los mismos, y se nos contestó que se desconocía el paradero de los mismos. Entiendo que la vieja mampara quizá ya se ha reemplazado por vidrios, pero bien podría refuncionalizarse y colocarse en algún lugar del parque que rodea al edificio. Las rejas bien podrían adaptarse a algunas aberturas. Las barandas de bronce, soñadas, bien podrían acompañar a los nuevos peldaños de Carrara que conducen al hall de la residencia, mantenerse en el lugar. Como ciudadana nacida y criada en Rosario, y amante de mi ciudad, me preocupa su valor histórico y, humildemente, me arriesgo a preguntar, a sugerir, coparticipando en el destino del patrimonio arquitectónico de mi ciudad. Reconozco el esfuerzo desde la gestión de gobierno por refuncionalizar y poner en valor edificios emblemáticos como éste, pero no dejo de lamentar que la ausencia y la pérdida de todo aquello que forma parte de nuestra identidad ciudadana provoca en nosotros una anomia y una falta de identidad difíciles de salvar, en una ciudad cada vez más visitada por el turismo.
Cuidado con el bache
El motivo de esta carta es para informar de la antigua existencia de un bache profundo a mitad de cuadra en calle Italia al 3000, entre Gaboto y Amenábar. La no reparación acarreará en cualquier momento un accidente para lamentar. A eso debo agregar que llegando a la esquina de Amenábar, hay rajaduras muy importantes que sería muy provechoso arreglar antes de que sea mayor el costo, ya que es constante el deterioro por las lluvias. Agradezco la publicación de esta carta, la futura reparación y los saludo cordialmente.
Obreros y millonarios
Es público y notorio el nivel social de todos los dirigentes de la CGT, y que sus ascensos gremiales y políticos se deben fundamentalmente a su estirpe peronista y luego a sus actividades gremiales. Que se consiguieron mejoras para los trabajadores, es conocido el rol de estos dirigentes; pero casualmente nunca llegaron a superar los índices de inflación, que se come los aumentos antes de recibirlos, y si no que hablen los jubilados que de acuerdo a datos oficiales recibieron el mayor porcentaje de su vida. Pero la vida real es otra, y dichos ingresos no llegan ni a la mitad del 82 por ciento móvil, que oportunamente, vetó nuestra presidente. Los jubilados son los culpables de que el país ande mal. Pero volviendo a nuestros ilustres defensores, hace pocos días en una mesa de comida y por TV nuestro visionario y bondadoso Barrionuevo dijo, muy suelto de cuerpo, que él no era millonario y que percibía dos sueldos, que deben ser como el de los jubilados, el de dirigente gremial de más de 300 mil gastronómicos, que él administra casi ad-honorem, y el de integrante de la CGT. En puestos semejantes, y vivir como vivimos en Argentina, donde la coima es moneda corriente. Habría que conocer cuáles son sus ingresos extras por las lujosas obras sociales, que tan desinteresadamente administra. Otro capo de tutti capi, el compañero Moyano, que con actitudes mafiosas obligó a todo aquel que circule con un camión a afiliarse a su sindicato, y así clausuró fábricas importantes para que no salieran camiones sin su consentimiento y afiliación, y todo esto protegido por el patriota e ilustre prócer Néstor Kirchner. Estos son solamente dos ejemplos, sería muy larga la lista, pero lo que más llama la atención es que para ingresar a las filas de la CGT, no importa tanto su capacidad gremial, sino su afiliación política. Que Dios me perdone por ser tan mal pensado, pero ¿no hay ni un solo obrero radical, socialista, comunista, trotskista o apartidario que tenga tanta sabiduría como la de un peronista? Realmente, me van a terminar convenciendo de que todos en este país somos peronistas.
Rosario Bus, camino al terror
Me dirijo a los directivos de la empresa de transporte público Rosario Bus con el fin de comunicarles mi disgusto por el pésimo servicio prestado por la línea 145 Soldini. Los motivos: una, dos o tres veces por semana no cumplen los horarios de llegada a las paradas. Directamente no pasan. Todas las mañanas espero el 145 destino a Soldini, porque allí trabajo. La semana pasada estuve en la parada de las 7,30 hasta las 9 (no es la primera vez). Vi pasar ocho líneas 145 con destino a Cabin 9. Algunas con 5 minutos entre un coche y otro, y el que tiene como destino Soldini brillaba por su ausencia. Ayer lo mismo, pero de regreso, a las 17 en medio de la ruta, no pasan dos coches, y recién me subo a uno a las 18.25. Dan un pésimo servicio, las líneas están en pésimas condiciones y encima cada seis meses aumentan la tarifa. Estamos hablando de horarios donde mucha gente trabaja y no cuenta con medios económicos para ir a trabajar en auto. Estamos a merced de un grupo de inoperantes que no pueden coordinar el destino de las unidades. Ocho de las mismas a Cabin 9, ninguno a Soldini, en 90 minutos. Prácticamente lo que dura una película de comedia o de terror en este caso. Lo más lamentable es que me da vergüenza llegar tarde al trabajo, cuando me levanto a horario, por culpa de ineficaces. Las aplicaciones para saber a qué hora llegan no funcionan. Dicen un horario y pasan a cualquier otro. No nos tomen por estúpidos. Seré yo sólo quejándome, pero todos los pasajeros estamos cansados de este ninguneo permanente. Si quieren, yo mismo me ofrezco como voluntario para organizarles el recorrido de sus unidades, sin cobrarles una moneda. Lo que un viaje promedio sería de media hora a la ida y 40 minutos al regreso, se me hacen más de 3 horas entre ida y vuelta del trabajo. Somos trabajadores (mi caso), estudiantes (mi caso), padres (mi caso) y, por sobre todas las cosas, somos gente humilde que dependemos de inadaptados para trasladarnos de una punta a otra de la ciudad y sus alrededores. En mi trabajo soy perfeccionista y trato de no pasar por alto ningún detalle. Ustedes brindan un servicio a seres humanos, y ese, mis estimados, es un pequeño gran detalle a tener en cuenta.
Un festival de bonos
¿Y si los jubilados también entran en el festival de bonos del gobierno? Nuestro gobierno como no tiene un peso, ni un dólar, está transfiriendo todas sus deudas en bonos para que las pague el próximo gobierno, que estimo no va a ser de este mismo signo. Ya que está haciendo esto, por qué no emite un bono para pagar todos los juicios que le han entablado los jubilados al Estado. Si bien este bono se cobraría dentro de cinco años o más, por lo menos el pasivo los tendría en su poder, y si lo desea los puede vender al precio del mercado actual (que es lo que está haciendo Repsol con los bonos que les dio el gobierno por su privatización) y perdería los intereses. O bien puede aguantarlos hasta su vencimiento, o bien dejárselos a los suyos como herencia, pero lo importante es cobrar la deuda y dejar de litigar. Creo que también sería un motivo más para que los jubilados luchemos por nuestros derechos. Y sigo sosteniendo que sólo unidos nos van a respetar, de lo contrario van a seguir haciendo lo que quieren con los jubilados. Como siempre, la frase que es mi consigna: "Esto cambia cuando el nosotros le gane al yo". Por favor, seamos muchos "nosotros.
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