Sábado 13 de Septiembre de 2008
Los jóvenes de "La noche de los lápices" fueron secuestrados en la ciudad de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires un 16 de septiembre de 1976). Eran secundarios que con su adolescencia lo único en que creían era en la solidaridad, en el utópico camino que sentimos todos los militantes: la liberación nacional, la igualdad y muchísimas cosas que en esa década era común sentir y difícil entender en estos tiempos, donde el individualismo y la falta de solidaridad es el proyecto que supieron concebir desde el 24 de marzo del 76 e incrementado en los 90 por los personeros del liberalismo que desarrollaron ideas venidas de usinas del imperio norteamericano con filosofías que trataron de terminar con ese lazo de preocupación por el otro; sí con el que tenés al lado tuyo en este momento que está sufriendo y no tiene los instrumentos para poder desarrollarse como ciudadano, marchando a la marginación y el olvido. En esos chicos de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) quedaron demostrados el odio, la característica del plan de la dictadura y hasta dónde puede llegar un "ser humano", como el jefe de la policía de la ciudad, en ese tiempo el general Ramón Camps, y su brazo derecho, el comisario torturador Miguel Osvaldo Echecolatz. Algunas dependencias policiales fueron convertidas en campos clandestinos de detención. Ellos les dieron el nombre de pozos de Banfield, Quilmes, Arana; El Vesubio; Coti Martínez, Puesto Vasco; El Sheraton, La Chacha. Estos pozos estaban subordinados al esquema militar de Camps. Se denominaban pozos porque eran cárceles subterráneas construidas debajo de los cuarteles policiales. Celdas que más parecían mazmorras. Este sujeto se adjudicó la desaparición de 5.000 personas en un reportaje. Espero que aprendamos de la historia, que no quede ningún torturador y asesino afuera de la Justicia y honremos en nombre de esos chicos de la UES tomando sus banderas y llevándolas a la victoria.
Guillermo D’Angelo
guillote704@hotmail.com