Miércoles 15 de Octubre de 2008
En un viaje demoledor, la selección argentina juvenil de natación que participó de la Copa Austral realizada en Valparaíso, Chile, sufrió las consecuencias de una clase de dirigentes que dejó a la natación argentina en la más profunda crisis de la historia. A esto se le suma la falta de compromiso de los demás actores de esta historia. Habiendo salido desde el Cenard, en Capital Federal, el pasado 9 de octubre a las 13.45, después de 24 horas de viaje la delegación argentina llegó a la ciudad de Mendoza; sí, leyeron bien, un día de viaje para llegar hasta Mendoza (en avión a Santiago de Chile, dos horas de vuelo a un costo aproximado de $ 1.000). Finalmente, después de 38 horas y media pudieron llegar a Valparaíso. Si esto fuera un viaje de egresados todo bien, pero lo cierto es que van a competir en representación de Argentina. Ya con el sólo hecho de llegar y bancarse todo esto "son héroes deportivos nacionales". El torneo empezó el día sábado en horas de la tarde. Pregunto: ¿no será mucho descanso antes de competir? No es todo. Si hay algo que quedó establecido después del mundial juvenil de natación de Monterrey, México, es que los nadadores argentinos de estas categorías pasan a ser "deportistas indigentes", ya que no tienen la vestimenta que los identifique como representantes argentinos. Es algo a lo que nunca nos vamos a acostumbrar. Es que nuestros seudodirigentes no saben el orgullo que es para un deportista ponerse la celeste y blanca. Eso sí, a estos personajes nefastos se los suele ver vestidos con toda la variedad de equipos deportivos de las diferentes delegaciones nacionales. Lo bueno es que el espíritu de los nadadores argentinos se mantuvo intacto, desempeñando su rol como los mejores nadadores juveniles del país.
Sandra Ciraolo, sandra_ciraolo@hotmail.com