La máquina de Dios
La denominada "máquina de Dios", que es en realidad un enorme acelerador de partículas, fue creada y concebida, valga la redundancia, para recrear las condiciones una billonésima de segundo después del origen del universo.

Lunes 22 de Septiembre de 2008

La denominada "máquina de Dios", que es en realidad un enorme acelerador de partículas, fue creada y concebida, valga la redundancia, para recrear las condiciones una billonésima de segundo después del origen del universo. En suma, los físicos buscan desentrañar –artificio mediante– porque las cosas son como son, luego de 14.000 millones de años de existencia (incluido el proyecto del tren bala quizás). Ahora bien, ¿acerca del origen humano quién se ocupa? O bien, ¿quién debería ocuparse? Debe quedar claro que no me refiero al desarrollo neurofisiológico de este descendiente del primate. No, como diría Freud, hablo del origen del deseo, la palabra. Pues bien, así las cosas, deberían ser los señores psicoanalistas los que deberían aceptar este convite, es decir, abordar esta problemática, sólo que esto está muy lejos de hacerse por dos razones que puntualizaré a renglón seguido: a) porque Lacan, actual pope del psicoanálisis, supo afirmar que dada una estructura, la del lenguaje, no nos es posible especular sobre las causales de su origen (Seminario II). b) Porque los señores/as psicoanalistas muy poco afectos a pensar, dada su rutina diaria de asociación libre, jamás se atrevieron a poner en cuestionamiento tal aseveración. Finalmente, suena cuando menos paradójico (muy estúpido si se quiere), que se intente abordar la problemática acaecida hace miles de millones de años y que, cerca de nuestro propio origen, sobre el de la palabra esté todo, absolutamente todo por decirse.

Ricardo Laluce,

LE 7.685.770